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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://aieca.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>IBE  INSPECTORES DEL BANCO DE ESPA&#xD1;A</title><description>"Cuando el fango descienda, el agua volver&#xE1; a ser clara"                                    MAFO</description><link>https://aieca.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Responsabilidad por omisi&#xF3;n</title><link>https://aieca.blogia.com/2013/052101-responsabilidad-por-omision.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2013/052101-responsabilidad-por-omision.php</guid><description><![CDATA[<div class="cntFirma"><h2>JAIME RODR&Iacute;GUEZ-ARANA</h2><br /> <h1 id="titNoticia">Responsabilidad por omisi&oacute;n</h1></div> <div class="cuerpoNoticia"><p>LA responsabilidad de los entes <br />reguladores puede ser por acci&oacute;n u omisi&oacute;n. Por acci&oacute;n porque la <br />actividad administrativa de vigilancia, control, supervisi&oacute;n, <br />comprobaci&oacute;n o verificaci&oacute;n se realice defectuosa o incorrectamente. Y <br />por omisi&oacute;n, porque debiendo hacerse, sencillamente se mira para otro <br />lado y no se hace.</p><p>Los entes reguladores, sobre todo en materia financiera,<br /> tienen la obligaci&oacute;n de vigilar el funcionamiento del sistema y <br />autorizar la puesta en circulaci&oacute;n de productos y activos financieros <br />que sean respetuosos con las normas en vigor y con los principios de la <br />buena administraci&oacute;n y buen gobierno de las entidades.</p><p>Las llamadas preferentes, hoy desgraciadamente de moda, <br />han inundado el tr&aacute;fico financiero estos a&ntilde;os. Unos dicen que por <br />necesidades de recapitalizaci&oacute;n de los bancos, otros se&ntilde;alan que por <br />razones de estabilidad financiera. La verdad, sin embargo, es que tales <br />productos financieros han ocasionado unos da&ntilde;os en muchos casos <br />irreversibles para no pocos ciudadanos. En algunos supuestos, personas <br />mayores sin especial ilustraci&oacute;n han comprobado como sus ahorros de toda  la vida no podr&aacute;n ser disfrutados.</p><p>Nadie en su sano juicio puede pensar, en un sistema <br />regulado como el nuestro, que la circulaci&oacute;n de estos negocios <br />financieros no haya sido objeto de examen y enjuiciamiento por parte de <br />los reguladores competentes. Y si hubieran sido toleradas sin m&aacute;s, <br />todav&iacute;a peor.</p><p>La actividad de vigilancia y supervisi&oacute;n de actividades <br />de inter&eacute;s general es crucial para el buen funcionamiento del sistema <br />financiero. Para eso est&aacute; el regulador. Si no cumple con su funci&oacute;n hay <br />que saber por qu&eacute;. Si es que no dispone de los medios personales y <br />materiales para atender sus obligaciones. Si es que las normas que <br />regulan sus competencias no son lo claras y terminantes que debieran. Si<br /> es que al frente hay un &oacute;rgano colegiado pol&iacute;tico que toma s&oacute;lo <br />decisiones por razones de esta naturaleza.</p><p>Meses atr&aacute;s, en el marco del proceso de evaluaci&oacute;n de <br />los reguladores financieros llevado a cabo por autoridades de la UE, los<br /> inspectores del banco de Espa&ntilde;a se&ntilde;alaron algo muy grave. Que ante la <br />existencia de indicios de actividades il&iacute;citas, el regulador miraba para<br /> otro lado. Tales afirmaciones, desde luego, deber&iacute;an ser objeto de <br />contraste jur&iacute;dico por un tribunal de justicia independiente. Porque si <br />resultara que el regulador no actu&oacute; correctamente, habr&iacute;a que exigir <br />responsabilidades.</p><p>Para llegar a la situaci&oacute;n tan cr&iacute;tica a la que hemos  llegado, existen m&uacute;ltiples causas. La culpa no es s&oacute;lo de los  reguladores, de las instituciones financieras, de los pol&iacute;ticos o del  temple c&iacute;vico de la ciudadan&iacute;a. Es verdad que todos tenemos parte de la  culpa. Pero as&iacute; como la responsabilidad ciudadana es la que es y  ordinariamente no tiene relevancia jur&iacute;dica sino pol&iacute;tica y social, las  omisiones de quienes debiendo vigilar no lo hicieron, s&iacute; que merece  reproche penal o administrativo, seg&uacute;n los casos.</p><p>Las omisiones tambi&eacute;n tienen relevancia jur&iacute;dica. Vaya si la tienen.</p><p><em><em><span style="font-size: xx-small;"><em><span style="font-size: xx-small;"><span> c</span></span></em></span></em></em>atedr&aacute;tico de Derecho Administrativo</p></div>]]></description><pubDate>Tue, 21 May 2013 00:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>DE BUENOS BANQUEROS A MALOS BANQUEROS  Arist&#xF3;bulo de Juan  Asesor Financiero</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/081201-de-buenos-banqueros-a-malos-banqueros-aristobulo-de-juan-asesor-financiero.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/081201-de-buenos-banqueros-a-malos-banqueros-aristobulo-de-juan-asesor-financiero.php</guid><description><![CDATA[<div class="WordSection1">&nbsp;<p>(Extracto de la Conferencia)</p> <p>Banco Mundial</p> <p>Washigton, D.C.</p> <p>Junio de 1987</p> <p><strong>&nbsp;</strong></p> <p><strong>INTRODUCCION</strong></p> <ol><li>Este documento no pretende ser un manual r&iacute;gido, ni establecer un juicio sobre la conducta &eacute;tica de los banqueros. Se trata, m&aacute;s bien, de un modelo compuesto por unas caracter&iacute;sticas que se repiten hist&oacute;ricamente en todo el mundo, tanto en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo como en pa&iacute;ses industrializados.</li><li>Contrariamente a la teor&iacute;a de que las crisis financieras se deben &uacute;nicamente a factores macroecon&oacute;micos, en este documento se hace hincapi&eacute; en el papel de la gesti&oacute;n, como elemento fundamental en todas las crisis bancarias, y como posible multiplicador de p&eacute;rdidas y distorsiones en la econom&iacute;a. Tambi&eacute;n se pone de relieve el hecho de que los buenos banqueros, cuando se ven en apuros, se convierten frecuentemente en malos banqueros, a trav&eacute;s de una serie de actividades que se van deteriorando.</li><li>Una mala gesti&oacute;n y una supervisi&oacute;n ineficaz son factores relevantes, no s&oacute;lo en las crisis de instituciones aisladas o en aquellas que afectan a una parte del sistema bancario, como podr&iacute;a parecer obvio. Constituyen tambi&eacute;n un elemento esencial de las crisis financieras generales que afectan a la totalidad de un sistema. Estas crisis pueden estar motivadas por conmociones econ&oacute;micas, por una pol&iacute;tica monetaria o econ&oacute;mica inadecuada o por una liberalizaci&oacute;n brusca. A&uacute;n en este contexto, pueden encontrarse tanto bancos buenos como bancos malos, seg&uacute;n sea la calidad de su gesti&oacute;n, ya que una buena gesti&oacute;n puede permitir a los bancos sobrevivir y estar razonablemente sanos. En cambio, la mala gesti&oacute;n puede conducir a una crisis m&aacute;s profunda, con p&eacute;rdidas crecientes, mala asignaci&oacute;n de recursos y elevados tipos de inter&eacute;s. Por consiguiente, la aplicaci&oacute;n de unas medidas correctoras exclusivamente macroecon&oacute;micas a las crisis financieras generales, sin atender simult&aacute;neamente al aspecto institucional de las mismas, puede resultar ineficaz e incluso contraproducente.</li><li>La supervisi&oacute;n bancaria aparece aqu&iacute; como un elemento clave para evitar o limitar los da&ntilde;os causados por la mala gesti&oacute;n. El concepto de supervisi&oacute;n abarca aqu&iacute; la regulaci&oacute;n, la supervisi&oacute;n propiamente dicha y las medias correctoras (desde la imposici&oacute;n de remedios convencionales hasta el saneamiento de las instituciones). Si la regulaci&oacute;n, la supervisi&oacute;n y los mecanismos correctores aplicados son buenos, es menos probable que se de la mala gesti&oacute;n. Y si es que se produce, es menos probable que dure, ya que pueden tomarse medidas para detener y corregir el deterioro. Y, debido a su potencial de aceleraci&oacute;n, cuanto m&aacute;s pronto se haga, mejor. </li><li>Las caracter&iacute;sticas del modelo descrito en este documento, as&iacute; como las lecciones a aprender, est&aacute;n expresadas en forma esquem&aacute;tica en aras de una mayor sencillez.</li></ol> <p>&nbsp;</p> <p><strong>UN INTENTO DE TIPIFICACI&Oacute;N DE LA GESTI&Oacute;N</strong></p> <ol><li>Las afirmaciones anteriores muestran la necesidad de analizar los problemas de direcci&oacute;n que conducen a los bancos a la insolvencia y el tipo de regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n que podr&iacute;a servir para impedirla o corregirla.</li><li>Las autoridades de los EE.UU. tienen un sistema para clasificar a los bancos conforme a la calidad de su Capital, Activos, Gesti&oacute;n, Beneficios y Liquidez. Este sistema es denominado CAMEL, seg&uacute;n las iniciales de estos conceptos en ingl&eacute;s (Capital, Assets, Management, Earnings, Liquidity). A cada instituci&oacute;n particular le son asignadas unas puntuaciones peri&oacute;dicas, de acuerdo con su actuaci&oacute;n en una serie de aspectos que componen cada uno de estos conceptos. Los promedios para cada concepto y para el conjunto, conducen a una clasificaci&oacute;n de los bancos del 1 al 5, desde los bancos muy buenos hasta los bancos insolventes. Los elementos utilizados como base para la clasificaci&oacute;n de la gesti&oacute;n bancaria son:</li></ol> <ul><li>Competencia</li><li>Liderazgo</li><li>Cumplimiento de las normas</li><li>Capacidad de reacci&oacute;n ante los cambios en el entorno</li><li>Calidad de sus pol&iacute;ticas y capacidad para controlar su aplicaci&oacute;n</li><li>Calidad del equipo directivo y capacidad de generar sucesores.</li><li>Riesgo de negocios colaterales de los propios banqueros basados en informaci&oacute;n privilegiada.</li></ul> <p>Una respuesta satisfactoria a cada uno de estos conceptos podr&iacute;a ser una buena definici&oacute;n de lo que constituye una buena gesti&oacute;n. Si todos estuviesen bien dirigidos, las &uacute;nicas razones para que se produjesen quiebras ser&iacute;an las debidas a las circunstancias econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas. Incluso en estos casos, ser&iacute;a necesario disponer de una buena normativa y una buena vigilancia, del mismo modo que ser&iacute;an necesarias las leyes y la pol&iacute;tica de tr&aacute;fico a&uacute;n en un pa&iacute;s de buenos conductores. Tanto la actividad bancaria como la conducci&oacute;n entra&ntilde;an serios riesgos para terceros.</p> <ol><li>Tracemos un cuadro de las cosas que podr&iacute;an ocurrir en un contexto donde no existiesen normativa ni supervisi&oacute;n eficaces. A los efectos de este modelo, los tipos de mala gesti&oacute;n pueden agruparse en cuatro categor&iacute;as:</li></ol> <p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica</strong></p> <p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&ldquo;gesti&oacute;n de maquillaje&rdquo;</strong></p> <p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&ldquo;gesti&oacute;n a la desesperada&rdquo; (la huida hacia adelante)</strong></p> <p>d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>fraude</strong></p> <p>Estos rasgos no tienen por qu&eacute; producirse de una forma secuencial. Pero cuando la mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica conduce a la existencia de p&eacute;rdidas o a la necesidad de una reducci&oacute;n del dividendo, se desencadena la &ldquo;gesti&oacute;n de maquillaje&rdquo; y la &ldquo;gesti&oacute;n a la desesperada&rdquo;. El fraude puede formar parte del proceso desde su comienzo mismo, pero se aborda aqu&iacute; al final, como parte de la din&aacute;mica que convierte a los buenos gestores en malos. Al final del proceso, se llega a la iliquidez. Mientras tanto, el banco en cuesti&oacute;n puede haber perdido su capital varias veces.</p> <ol><li>Mientras que las instituciones de financieras pueden experimentar problemas de liquidez a pesar de ser solventes, una peculiaridad de la actividad bancaria es que la insolvencia precede invariablemente a la falta de liquidez. La proporci&oacute;n entre inversi&oacute;n crediticia y recursos propios, as&iacute; como la capacidad para conseguir dinero de los acreedores, merced a la falta de transparencia y a una fuerte remuneraci&oacute;n, constituyen las diferencias principales entre entidades financieras y no financieras.</li></ol> <p><strong>MALA GESTI&Oacute;N TECNICA</strong></p> <ol><li>La mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica puede producirse:</li></ol> <p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se funda un nuevo banco que tiene, naturalmente, una direcci&oacute;n nueva.</p> <p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando el control de un banco existente es adquirido por nuevos propietarios.</p> <p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando un banco existente, que sol&iacute;a estar bien dirigido, resulta incapaz de adaptarse a los cambios del entorno, o de reconocer una situaci&oacute;n de deterioro y corregirla.</p> <ol><li>La mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica puede entra&ntilde;ar toda una variedad de pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas inadecuadas. Las m&aacute;s importantes son: sobreinversi&oacute;n y crecimiento demasiado r&aacute;pido, mala pol&iacute;tica crediticia, falta de controles internos y deficiente planificaci&oacute;n.</li><li>La sobreinversi&oacute;n y el crecimiento demasiado r&aacute;pido son algunas de las causas principales de insolvencia. La sobreinversi&oacute;n significa que se est&aacute;n prestando cantidades de dinero que no guardan relaci&oacute;n con el capital del banco (como protecci&oacute;n frente a posibles p&eacute;rdidas) Tambi&eacute;n puede ser muy perjudicial la expansi&oacute;n hacia nuevas &aacute;reas geogr&aacute;ficas o el desarrollo de nuevas actividades y productos con los que el banco no est&aacute; familiarizado o para cuyo manejo no est&aacute; bien equipado. Estas actuaciones est&aacute;n frecuentemente relacionadas con el af&aacute;n de buscar el crecimiento por el crecimiento.</li><li>La mala pol&iacute;tica de cr&eacute;dito tambi&eacute;n puede resultar fatal. La base de la gesti&oacute;n bancaria es asegurarse de que los recursos de terceros (que no pertenecen al banco, sino a los depositantes) son prestados de tal forma que puedan producir una remuneraci&oacute;n apropiada y serle restituidos al banco. Las pol&iacute;ticas o pr&aacute;cticas a evitar son:</li></ol> <p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Concentraci&oacute;n de riesgos. Se produce cuando se conceden cr&eacute;ditos o garant&iacute;as en volumen desproporcionado con el capital del banco a un solo prestatario, a un grupo de prestatarios o a un determinado sector o industria. Esta pr&aacute;ctica puede ser el resultado de la libre decisi&oacute;n del banquero (quien puede creer que la buena salud de un determinado prestatario es eterna) o de una presi&oacute;n irresistible del prestatario sobre el banquero cuando es incapaz de atender su deuda. La concentraci&oacute;n de riesgos est&aacute; relacionada frecuentemente con los cr&eacute;ditos vinculados, que se describen a continuaci&oacute;n. No todas las concentraciones conducen a la insolvencia, pero la mayor&iacute;a de las quiebras bancarias son consecuencia de fuertes concentraciones de riesgos.</p> <p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cr&eacute;ditos vinculados. Se producen cuando el banco presta dinero a sociedades que son propiedad, total o parcialmente, del banquero o del banco. La propiedad, especialmente en el caso de los banqueros, es con frecuencia indirecta, a trav&eacute;s de otras filiales o a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n de hecho en la toma de decisiones.</p> <p>El hecho de conceder cr&eacute;dito a prestatarios relacionados con los banqueros, sobrepasando unos determinados l&iacute;mites, es con frecuencia fraudulenta, como se explicar&aacute; m&aacute;s adelante en este documento. En la mayor&iacute;a de los casos, este tipo de cr&eacute;dito conlleva un alto riesgo, ya que el mal banquero tiene tendencia a utilizar el banco como un instrumento para financiar sus negocios con independencia de que puedan devolverse los cr&eacute;ditos y a concentrar en dichos negocios una parte considerable del cr&eacute;dito concedido por el banco. La concentraci&oacute;n y al renovaci&oacute;n autom&aacute;tica de las operaciones por impago de principal e intereses son pr&aacute;cticas muy corrientes en la concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos vinculados.</p> <p>Numerosos casos de insolvencias son tambi&eacute;n consecuencia de este tipo de cr&eacute;ditos.</p> <p>El hecho de conceder cr&eacute;dito a prestatarios que son propiedad del banco es t&iacute;pico de los bancos de desarrollo o industriales. Tambi&eacute;n se produce con respecto a los bancos comerciales en algunos pa&iacute;ses muy industrializados, como Alemania y Jap&oacute;n. Como cuesti&oacute;n de principio, no hay nada malo en ello, siempre que los prestatarios sean tratados como si fueran simples terceros. A estos efectos, la diversificaci&oacute;n de la propiedad y un apropiado control interno son elementos importantes.</p> <p>En la pr&aacute;ctica, sin embargo en el cr&eacute;dito a filiales se da con frecuencia lo siguiente:</p> <ol><li>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; I.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los cr&eacute;ditos son concedidos siguiendo unos criterios menos rigurosos y concentran una fuerte proporci&oacute;n del capital, debido a la relaci&oacute;n entre el banco y la filial.</li><li>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; II.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se deterioran las actitudes gerenciales en la filial, a causa de su f&aacute;cil y sistem&aacute;tico acceso al cr&eacute;dito.</li><li>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; III.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los representantes del banco en el consejo de administraci&oacute;n de la filial desarrollan una relaci&oacute;n c&oacute;moda y amistosa con ella y con los gestores a quienes se supone que tienen que supervisar. Como consecuencia, se convierten en un obst&aacute;culo para la informaci&oacute;n y el control, en lugar de ser un cauce eficaz para tal fin.</li><li>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; IV.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El banco matriz raramente reconocer&aacute; que un cr&eacute;dito concedido a una filial es una operaci&oacute;n "vencida&rdquo; o de &ldquo;cobro dudoso&rdquo;. En el caso de bancos propiedad del Estado, los objetivos sociales y las presiones pol&iacute;ticas pueden llevar o vol&uacute;menes superiores de cr&eacute;ditos incobrables y p&eacute;rdidas.</li></ol> <p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mismatching o asimetr&iacute;a. Veamos en primer lugar la concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos a unos plazos que nos guardan proporci&oacute;n con los de los dep&oacute;sitos. La transformaci&oacute;n de los plazos forma parte de la esencia de la actividad bancaria, dado que el dinero es fungible y los dep&oacute;sitos permanecen en el banco durante m&aacute;s tiempo del que establecen sus plazos formales. Pero, cuando los plazos establecidos para los cr&eacute;ditos son mucho m&aacute;s largos que los del pasivo, o cuando se llega a esta situaci&oacute;n a causa de impago o renovaciones forzosas, pueden presentarse serios problemas de liquidez.</p> <p>Si el banco que ve como se produce un desajuste entre su activo y su pasivo es capaz de resolver su situaci&oacute;n de liquidez con nuevos fondos, tendr&aacute; probablemente que pagar unos tipos de inter&eacute;s m&aacute;s altos por ellos.</p> <p>Y, si opera con tipos de inter&eacute;s fijos en el activo, pueden producirse p&eacute;rdidas en la transformaci&oacute;n.</p> <p>Aunque el banco opere con tipos variables de activo, si resuelve su situaci&oacute;n de liquidez mediante la obtenci&oacute;n de fondos caros, puede ocurrir que el prestatario no sea capaz de pagar tipos elevados, especialmente en situaci&oacute;n de fuerte inflaci&oacute;n. Esto es lo que se llama riesgo de inter&eacute;s.</p> <p>Problema particularmente serio se da cuando el banco opera asim&eacute;tricamente con moneda extranjera, donde, adem&aacute;s de la solvencia del prestatario, existen otros riesgos, como los riesgos de transferencia y de cambio.</p> <p>d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recobro ineficaz. Aunque no siempre, surge frecuentemente del conflicto de intereses entre el banco y las sociedades de propiedad suya o de los banqueros, as&iacute; como de presiones pol&iacute;ticas ejercidas sobre los banqueros o de posibles problemas laborales. Los h&aacute;bitos de impago difundidos en muchos sistemas financieros y la ineficaz legislaci&oacute;n que rige para el recobro, ejecuci&oacute;n o procedimiento concursal tienen tambi&eacute;n gran influencia.</p> <ol><li>La falta de controles internos puede ocurrir en &aacute;reas diferentes, pero las m&aacute;s peligrosas son las que afectan a:</li></ol> <ul><li>Los mecanismos de revisi&oacute;n de cr&eacute;ditos, que deben funcionar para evitar la asunci&oacute;n de riesgos basada en una valoraci&oacute;n demasiado optimista, as&iacute; como la excesiva concentraci&oacute;n y las renovaciones indebidas. Tambi&eacute;n deben propiciar estos procedimientos una acci&oacute;n de recobro pronta y eficaz.</li><li>Los sistemas de informaci&oacute;n, que deben permitir a la direcci&oacute;n analizar con prontitud las tendencias de sus negocios y hacer funcionar a tiempo las se&ntilde;ales de alarma para poder remediar los males en su fase inicial, y </li><li>La auditor&iacute;a interna, que deben garantizar que, tanto la normativa oficial como las pol&iacute;ticas internas, est&aacute;n siendo debidamente aplicadas en todo el banco.</li></ul> <ol><li>Mala planificaci&oacute;n o actitud de &ldquo;nunca pasa nada&rdquo;. La capacidad de previsi&oacute;n es un don muy raro, si bien puede ser desarrollado mediante t&eacute;cnicas adecuadas. Pero la mala planificaci&oacute;n no es meramente una cuesti&oacute;n de t&eacute;cnica, sino una cuesti&oacute;n de actitud. Tiene a menudo una estrecha relaci&oacute;n con la avanzada edad o con los intereses de la alta direcci&oacute;n, con la falta de un trabajo en equipo, y con la ilusi&oacute;n de que la actividad bancaria ha sido siempre un negocio muy seguro que no necesita sofisticaciones ni adaptaciones a los cambios. &ldquo;Siempre lo hemos hecho muy bien&rdquo;, &ldquo;Nunca pasa nada&rdquo;, &ldquo;Los problemas los resuelve el tiempo&rdquo;, son actitudes t&iacute;picas. En un contexto de conmociones econ&oacute;micas, de competencia creciente, de fuerte innovaci&oacute;n, de &ldquo;zoos&rdquo; financieros, es f&aacute;cil de comprender cuales pueden ser las consecuencias de estas actitudes. Por el contrario, si un banco sigue estrechamente sus propias tendencias, y si capta lo que va a ocurrir en el futuro de la econom&iacute;a y en los mercados, puede adaptar su estrategia de forma que sufra unos perjuicios limitados y logre sobrevivir incluso en medio de fuertes conmociones. Junto con el crecimiento r&aacute;pido y a mala pol&iacute;tica crediticia, la falta de previsi&oacute;n tambi&eacute;n puede llevar un banco a la decadencia e incluso a la muerte, aunque lenta.</li></ol> <p><strong>LA ENCRUCIJADA</strong></p> <ol><li>Como consecuencia de la mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica o de otros factores macro o macroecon&oacute;micos, un banco puede encontrarse en una situaci&oacute;n en la que su capital se ve crecimiento erosionado por p&eacute;rdidas ocultas, sus beneficios reales disminuyen (cuando no desaparecen) y los dividendos, naturalmente, corren peligro. Esta ser&iacute;a la situaci&oacute;n t&iacute;pica en la que una buena supervisi&oacute;n o un buen consejo de administraci&oacute;n har&iacute;a que el banco declarase su verdadera situaci&oacute;n, cambiase de directivos e inyectase nuevo capital. Pero la ausencia de esta reacci&oacute;n conduce a una situaci&oacute;n muy diferente. Un descenso de los dividendos es la se&ntilde;al clave para el mercado de que el banco est&aacute; deterior&aacute;ndose. Y los banqueros tender&aacute;n a hacer todo lo que est&aacute; en su poder para evitar la p&eacute;rdida de confianza y para conservar el control de la propiedad y de la direcci&oacute;n. Est&aacute; es la encrucijada clave. Si la autoridad o el banquero no adoptan medidas en&eacute;rgicas en este momento, el banco est&aacute; condenado a verse sumido en una &ldquo;gesti&oacute;n de maquillaje&rdquo; y en una &ldquo;gesti&oacute;n a la desesperada&rdquo;, bien de forma sucesiva o simult&aacute;nea. Tambi&eacute;n en el fraude, tal vez, la gesti&oacute;n se har&aacute; cada vez peor, la cultura de la organizaci&oacute;n se deteriorar&aacute; con gran rapidez, el mercado se ver&aacute; distorsionado y las p&eacute;rdidas ascender&aacute;n en espiral. Este es probablemente el punto sin retorno. A partir de aqu&iacute;, la liquidaci&oacute;n de la instituci&oacute;n o su saneamiento son las &uacute;nicas soluciones eficaces para una situaci&oacute;n de insolvencia, que puede crecer en progresi&oacute;n geom&eacute;trica.</li></ol> <p><strong>GESTION DE MAQUILLAJE</strong></p> <ol><li>Lo que podr&iacute;amos llamar &ldquo;gesti&oacute;n de maquillaje&rdquo; consiste en la ocultaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas presentes y pasadas con el fin de ganar tiempo y seguir reteniendo el control, mientras se buscan o esperan soluciones.</li><li>A&uacute;n cuando existen infinidad de procedimientos para ocultar la realidad econ&oacute;mica de un banco, algunos de ellos podr&iacute;an ser agrupados en un modelo: la t&eacute;cnica de la &ldquo;cuenta de resultados invertida&rdquo;. En una cuenta de resultados t&iacute;pica, la primera partida son los ingresos por intereses y la &uacute;ltima los dividendos. Y &eacute;stos son el resultado de las sumas y restas de todas las partidas intermedias. Pero cuando los dividendos est&aacute;n en peligro, ciertos banqueros deciden que no pueden ser considerados como una variable, sino como un elemento fijo que se toma como base para construir el resto del estado por medio de la manipulaci&oacute;n de cifras, sin que importe cu&aacute;l pueda ser la realidad. La &ldquo;cuenta de resultados invertida&rdquo; tender&iacute;a, pues, a adoptar la forma del modelo A, en comparaci&oacute;n con una cuenta de resultados normal, como se muestra en el modelo B.</li></ol></div><p>&nbsp;</p> <div class="WordSection2"><p><strong>MODELO A</strong></p> <p><strong>Dividendos</strong></p> <p>+ Beneficios no distribuidos</p> <p>+ Impuestos</p> <p><strong>= Beneficio neto</strong></p> <p>+ Provisiones</p> <p>&plusmn; Ingresos y gastos diversos</p> <p><strong>= Beneficio de explotaci&oacute;n</strong></p> <p>+ Gastos generales</p> <p>- Comisiones</p> <p><strong>= Margen financiero</strong></p> <p>+ Costes financieros</p> <p><strong>= Ingresos por intereses</strong></p> <p><strong>MODELO B</strong></p> <p>Ingresos por intereses</p> <p>- Costes financieros</p> <p><strong>= Margen financiero</strong></p> <p>+ Comisiones</p> <p>- Gastos generales</p> <p><strong>= Beneficio de explotaci&oacute;n</strong></p> <p>&plusmn; Ingresos y gastos diversos</p> <p>- Provisiones</p> <p><strong>= Beneficio neto</strong></p> <p>- Impuestos</p> <p>- Beneficios no distribuidos</p> <p><strong>= Dividendos</strong></p></div><p>&nbsp;</p> <ol><li>Una vez que los dividendos han sido &ldquo;decididos de antemano&rdquo;, la primera partida a la que recurrir&aacute; un banquero para mantener los mismos dividendos ser&aacute; la de beneficios no distribuidos. Esto no es todav&iacute;a una artima&ntilde;a contable, pero s&iacute; el umbral del maquillaje. El banco est&aacute; sacrificando su nivel de capital en aras de lograr una &ldquo;buen imagen&rdquo;. Ning&uacute;n analista prudente creer&aacute; en ella, pero los inversores recibir&aacute;n la remuneraci&oacute;n a la que estaban acostumbrados.<ol><li>El problema siguiente surge cuando ya no es posible una ulterior reducci&oacute;n de los beneficios no distribuidos. Entonces el banquero en apuros pensar&aacute; en manipular el beneficio neto, a fin de hacerle aumentar sobre el papel, aunque esto suponga pagar m&aacute;s impuestos. &iquest;C&oacute;mo? El banquero dispondr&aacute; de cuatro recursos principales para conseguir su prop&oacute;sito:</li></ol></li></ol> <p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacer provisiones por un volumen menor del necesario, por el procedimiento de las operaciones de cr&eacute;dito &ldquo;siemprevivas&rdquo;, o por superposici&oacute;n de garant&iacute;as poco eficaces.</p> <p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Considerar como ingresos los intereses devengados pero incobrables.</p> <p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Revalorizar el activo</p> <p>d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Anticipar la contabilizaci&oacute;n de los ingresos y posponer la de los gastos.</p> <ol><li>Operaciones de cr&eacute;dito &ldquo;siemprevivas&rdquo;. Los problemas m&aacute;s serios de un banco no se encuentran en los cr&eacute;ditos clasificados como vencidos o morosos.</li></ol> <p>Esos suelen ser cr&eacute;ditos menores, de los cuales el banco se est&aacute; ocupando ya.</p> <p>Las peores p&eacute;rdidas de un banco est&aacute;n ocultas en los cr&eacute;ditos clasificados por el banquero como cr&eacute;ditos vigentes o &ldquo;cr&eacute;ditos buenos&rdquo;. Esto significa que, cuando un banquero desea reducir las provisiones para hacer posible un nivel dado de beneficios y dividendos, no clasificar&aacute; los cr&eacute;ditos incobrables como vencidos o morosos, sino que los renovar&aacute; sistem&aacute;ticamente a lo largo de dilatados per&iacute;odos de tiempo, con lo que evitar&aacute; clasificarlo como vencido.</p> <p>Normalmente refinanciar&aacute; o activar&aacute; tambi&eacute;n los intereses. Estamos ante una bola de nieve que puede conducir al desastre, porque estos cr&eacute;ditos son cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de cobrar. La posici&oacute;n de negociaci&oacute;n del prestatario se ve reforzada ante la incapacidad del banco para adoptar medidas eficaces de recobro. Y se desarrolla una cultura de resistencia al pago. Estas pr&aacute;cticas son muy t&iacute;picas de cr&eacute;ditos a sociedades en las que el banco o sus banqueros poseen acciones o en las que el banco ha concentrado ya cantidades desproporcionadas de dinero. Un ejemplo muy significativo lo constituyen los bancos con altos vol&uacute;menes de cr&eacute;ditos concedidos a pa&iacute;ses en desarrollo, cuando siguen renovando o reestructurando sus cr&eacute;ditos una y otra vez sin efectuar las provisiones necesarias.</p> <ol><li>Otro procedimiento t&iacute;pico para reducir provisiones es hacer que un cr&eacute;dito incobrable parezca bueno mediante la superposici&oacute;n de garant&iacute;as, aunque &eacute;stas sean econ&oacute;micamente insuficientes para cubrir la deuda o imposibles de ejecutar. Por ejemplo: pr&eacute;stamos con hipotecas anteriores, garant&iacute;as de f&aacute;bricas cuyo negocio est&aacute; en marcha y cuya ejecuci&oacute;n plantear&iacute;a problemas laborales, propiedades inmobiliarias con escasas o nulas posibilidades de desarrollo. Sin embargo, el banquero considerar&aacute; las garant&iacute;as como si valiesen lo mismo que el principal y los intereses a devengar a lo largo de un per&iacute;odo de tiempo. Una vez m&aacute;s, el prestatario tambi&eacute;n saldr&aacute; ganando.</li><li>Mientras tanto, los prestatarios podr&aacute;n seguir teniendo un capital negativo, unas p&eacute;rdidas corrientes o incluso un &ldquo;cash-flow&rdquo; negativo, pero el banquero sostendr&aacute; que &eacute;l no tiene que realizar la provisi&oacute;n para estos cr&eacute;ditos y que el tiempo resolver&aacute; la apurada situaci&oacute;n del prestatario. Incluso podr&aacute; llegar a decir que &ldquo;no puede&rdquo; realizar provisiones para estos y otros cr&eacute;ditos incobrables, porque las leyes fiscales no lo consideran como gasto. Por tanto, dir&aacute;, estos cr&eacute;ditos no so incobrables.</li><li>Las pr&aacute;cticas descritas en los p&aacute;rrafos 21 y 22 no s&oacute;lo inducen al banquero a efectuar menos provisiones de las que deber&iacute;a hacer, sino que le llevan igualmente a capitalizar los intereses, esto es, a considerar como ingreso los intereses refinanciados, con lo que, de hecho, aumenta las p&eacute;rdidas ocultas.</li></ol> <p>As&iacute; pues, el banquero ha conseguido declarar mayores &ldquo;beneficios&rdquo;, no s&oacute;lo porque las provisiones son menores, sino, lo que es a&uacute;n m&aacute;s grave, porque los ingresos por intereses son mayores, gracias a los procedimientos que hacen que las operaciones de cr&eacute;dito parezcan &ldquo;siemprevivas&rdquo;.</p> <ol><li>Supongamos que la pr&aacute;ctica de las &ldquo;siemprevivas&rdquo; no resulta suficiente para mantener los beneficios al nivel deseado. El banquero tiene todav&iacute;a otra salida: revalorizar los inmuebles o los t&iacute;tulos valores. Algunas legislaciones permiten revalorizar peri&oacute;dicamente los activos en &eacute;pocas de inflaci&oacute;n, sin coste fiscal. Algunos bancos hacen uso de esta ventaja para aumentar el valor contable de su activo muy por encima de su valor econ&oacute;mico, creando as&iacute; unos ingresos adicionales y/o unas reservas artificiales.</li><li>Y lo peor de todo es que algunos banqueros pueden revalorizar su activo vendi&eacute;ndolo a sociedades que tienen relaci&oacute;n con el banco, por un precio superior al valor contable o incluso superior al valor real, considerando las diferencias positivas como ingresos. La diferencia negativa no aparecer&aacute; en el balance del comprador o, si aparece, no se consolidar&aacute; en el balance del banco, como debiera hacerse. Por supuesto, dichas operaciones se financian con frecuencia con cr&eacute;ditos del propio banco.</li><li>Otro tipo de &ldquo;revalorizaci&oacute;n&rdquo;: una garant&iacute;a puede ser insuficiente para cubrir el cr&eacute;dito en cuesti&oacute;n, pero, al ejecutarla o tomar el bien hipotecado en pago de deuda, el banco lo contabilizar&aacute; sistem&aacute;ticamente por el valor total del cr&eacute;dito pendiente de pago. S&oacute;lo si se vende despu&eacute;s el bien ejecutado, se contabilizar&aacute; la p&eacute;rdida. Para evitarlo, puede retenerse indefinidamente el activo improductivo en el balance, ocultando mientras la p&eacute;rdida, </li><li>Otro tipo de pr&aacute;ctica para ocultar p&eacute;rdidas consiste en anticipar la contabilizaci&oacute;n de los ingresos y posponer la de los gastos, con frecuencia aplicando a la contabilizaci&oacute;n de los ingresos el principio del devengo (y no del cobro), aunque el cobro sea muy dudoso, y aplicando a los gastos el del pago (y no el del devengo).</li></ol> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p> <p><strong>GESTION A LA DESESPERADA</strong></p> <ol><li>La &ldquo;gesti&oacute;n a la desesperada&rdquo; (o huida hacia delante) es una expresi&oacute;n utilizada aqu&iacute; para describir una situaci&oacute;n en la que los banqueros se ven en el peligro de &ldquo;tener que declarar una p&eacute;rdida de capital, de tener que pagar menores dividendos o simplemente de no pagar ning&uacute;n dividendo. En este estado de cosas, el banquero, adem&aacute;s de recurrir al &ldquo;maquillaje&rdquo;, buscar&aacute; tambi&eacute;n negocios de alto riesgo que le permite ganar tiempo y, si tiene suerte, poder compensar el deterior anterior. Las pr&aacute;cticas principales son:</li></ol> <p>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La especulaci&oacute;n.</p> <p>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La creciente concentraci&oacute;n de riesgos en clientes con problemas.</p> <p>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pago de tipos de inter&eacute;s de pasivo por encima de los tipos de mercado.</p> <p>d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cobro de unos tipos de inter&eacute;s elevados a los prestatarios.</p> <ol><li>Cuando un entorno econ&oacute;mico desfavorable, una competencia agresiva o una mala gesti&oacute;n t&eacute;cnica producen p&eacute;rdidas corrientes y una elevada proporci&oacute;n de activos fallidos, el banquero buscar&aacute; unas fuentes alternativas de ingresos, aunque contengan un alto riesgo. La mayor&iacute;a de las veces ser&aacute;n actividades especulativas. Unos cuantos ejemplos t&iacute;picos: compra de bienes inmuebles en &eacute;pocas de inflaci&oacute;n con la esperanza de que los precios seguir&aacute;n subiendo indefinidamente y que se obtendr&aacute; un beneficio cuando se vende la propiedad; compra de terrenos para desarrollo urban&iacute;stico por medio de cr&eacute;ditos concedidos por el propio banco; compra de valores en la creencia de que se obtendr&aacute; un beneficio a corto plazo. Frecuentemente, el beneficio no se materializa, debido a un cambio de tendencia en el mercado o a causa de unas estimaciones err&oacute;neas. Pi&eacute;nsese en una situaci&oacute;n en la que una pol&iacute;tica monetaria restrictiva trae consigo deflaci&oacute;n y reajuste, se reduce el volumen de operaciones en el mercado y el valor de los bienes inmuebles cae espectacularmente.</li><li>Pr&aacute;ctica de particular gravedad es la continuada concentraci&oacute;n de nuevos riesgos en aquellos clientes problem&aacute;ticos a los que se tienen concedidos ya fuertes vol&uacute;menes de cr&eacute;ditos, no necesariamente en la esperanza de acabar recuper&aacute;ndolos, sino con frecuencia, para evitar que aflore la insolvencia del cliente, que acarrear&iacute;a la del propio banco. Las distorsiones que esto produce en un banco o en un sistema son de gran trascendencia.</li><li>Lo que ocurre a trav&eacute;s de todo el proceso es que la proporci&oacute;n de activos inmovilizados y fallidos del banco crece cada vez m&aacute;s y que el rendimiento (que deber&aacute; alimentar los costes financieros, los gastos generales y los beneficios) seguir&aacute; disminuyendo. No importa c&oacute;mo se aplique el &ldquo;maquillaje&rdquo;.</li></ol> <p>El problema es ahora el &ldquo;cash-flow&rdquo; real, y el banco comienza a experimentar dificultades de liquidez.</p> <ol><li>En una situaci&oacute;n de dificultades de liquidez, el banquero acudir&aacute; al mercado y ofrecer&aacute; unos tipos de inter&eacute;s muy altos a los posibles depositantes y a otros acreedores, incluso en el mercado interbancario. El banquero necesita mantener una imagen de crecimiento y espera poder repercutir sus altos costes financieros a los prestatarios, consiguiendo que el crecimiento absorba sus problemas. Pero, por encima de todo, necesita efectivo. &iquest;Para qu&eacute;? No s&oacute;lo pagar los intereses a sus depositantes, sino con frecuencia simplemente para poder pagar materialmente la n&oacute;mina y otros gastos fijos. El principal de sus dep&oacute;sitos no est&eacute; ya dedicado a conceder nuevos pr&eacute;stamos en su totalidad.</li></ol> <p>En este punto, el banquero est&aacute; tomando dep&oacute;sitos, sabiendo ya que es improbable que pueda reembolsarlos a los depositantes.</p> <ol><li>En la medida en que el banquero pueda todav&iacute;a conceder nuevos pr&eacute;stamos con una parte del aumento de sus dep&oacute;sitos, tratar&aacute; de compensar la elevada remuneraci&oacute;n que paga a los depositantes cargando a estos prestatarios unos tipos de inter&eacute;s que exceden de los precios de mercado. Lo que ocurre es que ahora se ve envuelto en un proceso perverso, porque la calidad de los prestatarios que pueden aceptar estos elevados tipos de inter&eacute;s no es probablemente la mejor. Se trata con frecuencia de prestatarios en apuros o de prestatarios relacionados con el banco o con los banqueros, que no est&aacute;n seguros de que tengan que pagar su deuda. A trav&eacute;s de esta pr&aacute;ctica, el banquero puede obtener unos m&aacute;rgenes de explotaci&oacute;n elevados en sus cuentas de resultados, pero s&oacute;lo sobre el papel.</li></ol> <p><strong>FRAUDE</strong></p> <ol><li>El fraude puede haber sido una de las causas de las p&eacute;rdidas de un banco en una fase inicial. Este es frecuentemente el caso cuando un banco ha sido fundado o adquirido por especuladores u hombres de negocios que pretenden usarlo para sus propios intereses. El fraude est&aacute; impl&iacute;cito tambi&eacute;n en la &ldquo;gesti&oacute;n de maquillaje&rdquo;, en la medida en que es una forma de ocultar la verdad al p&uacute;blico, en un negocio que est&aacute; basado en la confianza. No obstante, el fraude es tratado aqu&iacute; al final del proceso, para sugerir que un administrador que antes era bueno puede convertirse en un administrador fraudulento, a trav&eacute;s de un proceso de deterioro como el descrito en este documento. De hecho, cuando se acerca la falta de liquidez y el banquero siente que el final se aproxima, puede abrigar la tentaci&oacute;n de sacar dinero del banco. El canal m&aacute;s t&iacute;pico para hacerlo es la auto-concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos. Esto es, la concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos a sociedades que son propiedad del banquero o que est&aacute;n relacionados con &eacute;l o con personas a &eacute;l asociadas. Otro fraude t&iacute;pico de esta situaci&oacute;n de &uacute;ltima hora es &ldquo;la propiedad pendular&rdquo; de bienes o de sociedades que son propiedad del banco o del banquero. Si el bien o la sociedad son valiosos, el banquero o personas interpuestas pueden compr&aacute;rsela al banco a bajo precio. Si el bien o sociedad pertenece al banquero en apuros y est&aacute; en malas condiciones, puede hacer que el banco se la compre a &eacute;l a un alto precio. Despu&eacute;s de todo, &eacute;l es quien manda. En uno y otro caso, pueden mediar importantes comisiones, cuyo destino &uacute;ltimo no siempre se conoce.</li></ol> <p>Naturalmente, todas &eacute;stas operaciones se materializan &ldquo;debidamente&rdquo;, con garant&iacute;as mal documentas o a trav&eacute;s de fiduciarios, sociedades ficticias y otros m&eacute;todos similares, con el fin de eludir cualquier control.</p> <p><strong>UNAS BREVES LINEAS SOBRE EL DETERIORO DE LA CULTURA</strong></p> <ol><li>El deterioro de la cultura de gesti&oacute;n es una de las consecuencias de mantener los problemas sin resolver. Pero es tambi&eacute;n una fuente de problemas duraderos. La actitud y el ejemplo de los altos directivos se contagian a los mandos intermedios y a otros escalones de la organizaci&oacute;n. Una mala cultura de gesti&oacute;n es dif&iacute;cil de cambiar. El cambiarla puede tardar, como m&iacute;nimo, el mismo tiempo que dur&oacute; el proceso de deterioro. A menos que cambien varios escalones de directivos, en cuyo caso puede acelerarse el cambio. Esta es una de las razones por las que se defienden las fusiones como soluci&oacute;n a las crisis. Se resumen a continuaci&oacute;n algunas caracter&iacute;sticas de una cultura deterioradas; </li></ol> <ul><li>Las cifras sobre el papel se confunden con los hechos y con el dinero. La ocultaci&oacute;n y el enga&ntilde;o se transforman en algo normal. </li><li>Los especuladores se convierten en los directivos &ldquo;ideales&rdquo;, dado que la especulaci&oacute;n llega a ser el negocio &ldquo;ideal&rdquo; por ser una de las pocas esperanzas de recuperaci&oacute;n.</li><li>La promoci&oacute;n de los directivos se basa en la lealtad, no en la competencia. Los sistemas de informaci&oacute;n a la direcci&oacute;n y el trabajo en equipo desaparecen gradualmente.</li><li>Las actividades de auditor&iacute;a interna son recortadas o limitadas a la investigaci&oacute;n de problemas de poca importancia en sucursales menores.</li><li>Los directores de sucursales se convierten en profesionales &ldquo;cojos&rdquo;. Reciben instrucciones de concentrarse en la obtenci&oacute;n de dep&oacute;sitos a alto precio y suspender la concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos, ya que toda la actividad de concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos se va concentrando gradualmente en la sede central y, como mucho, en las sucursales principales del banco.</li><li>El hecho de que el dinero sea la materia prima del banco y la &ldquo;necesidad de prestigio&rdquo; conducen a una inflaci&oacute;n del personal, de los salarios y de los gastos generales. El lujo en las instalaciones se convierte en regla.</li><li>Como contrapartida de la cultura del impago entre los prestatarios del banco en apuros, los banqueros desarrollan la cultura del no recaudo, para evitar que aflore su insolvencia.</li></ul> <p><strong>LECCIONES QUE SE DESPRENDEN</strong></p> <ul><li>Muchas de ellas van ya expresas o impl&iacute;citas en el texto precedente, pero merece la pena correr el riesgo de repetici&oacute;n, en beneficio de la s&iacute;ntesis. As&iacute; pues, se formula a continuaci&oacute;n un breve resumen.</li><li>La regulaci&oacute;n y la supervisi&oacute;n no son panaceas, pero son pilares necesarios para un sistema financiero s&oacute;lido, que pueden limitar los da&ntilde;os causados por la mala gesti&oacute;n y hacer que la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica sea eficaz.</li><li>Una regulaci&oacute;n y una supervisi&oacute;n buenas pueden resultar ineficaces si no existen unos mecanismos para solucionar los casos de insolvencia. Esta situaci&oacute;n puede incluso conducir a la corrupci&oacute;n del supervisor quien, por carecer de instrumentos o de voluntad pol&iacute;tica, puede verse llevado a tolerar y ser c&oacute;mplice de la ocultaci&oacute;n.</li><li>La mala gesti&oacute;n es un ingrediente clave en todas las crisis bancarias. S&oacute;lo en el caso de un cataclismo econ&oacute;mico total puede verse una buena gesti&oacute;n desbordada por los acontecimientos y, a&uacute;n en tales circunstancias, se observa la existencia de buenos gestores y de malos gestores. Los buenos gestores pueden limitar los da&ntilde;os en una medida considerable.</li><li>La calidad de la gesti&oacute;n es din&aacute;mica. Una vez que un banco ha perdido una parte importante de su capital, sin los cambios adecuados en la gesti&oacute;n y sin que se le haya sido inyectado capital nuevo, es muy probable que se produzca un proceso acelerado de deterioro.</li><li>La perpetuaci&oacute;n de una mala gesti&oacute;n hace probable la multiplicaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas, no s&oacute;lo por la necesidad de financiar las anteriores, sino tambi&eacute;n por el da&ntilde;o causado por una cultura deteriorada, con actividades y pr&aacute;cticas que producen nuevas p&eacute;rdidas en espiral - La exigencia de niveles m&iacute;nimos de capital no sirva de mucho, a menos que se regule y se haga cumplir un sistema adecuado de clasificaci&oacute;n de activos, de constituci&oacute;n de provisiones y de suspensi&oacute;n de intereses si no se cobran.</li><li>Los cr&eacute;ditos vencidos o morosos que figuran en el balance como tales pueden ser poco significativos para juzgar la solvencia de un banco, si se les compara con los grandes cr&eacute;ditos incobrables clasificados como corrientes. Cuanto mayor sea el cr&eacute;dito incobrable, mayores probabilidades hay de que figure como corriente. De otro modo, el banquero aflorar&aacute; sus problemas m&aacute;s graves.</li><li>Como consecuencia de lo dicho anteriormente, los cr&eacute;ditos reestructurados y los cr&eacute;ditos renovados son el lugar ideal para ocultar las p&eacute;rdidas y tambi&eacute;n la mejor forma de mostrar un capital y unos ingresos ficticios, al evitar hacer las correspondientes provisiones y considerar como ingresos los intereses devengados incobrables.</li><li>Mediante pr&aacute;cticas de ocultaci&oacute;n y una elevada remuneraci&oacute;n de sus pasivos, un banco puede continuar mucho tiempo en situaci&oacute;n de iliquidez, al tiempo que va perdiendo su capital varias veces. En otras palabras: cuando la falta de liquidez se hace presente en un banco, estamos frente a una situaci&oacute;n de insolvencia profunda, que puede haber consumido no s&oacute;lo los recursos propios, sino tambi&eacute;n una parte considerable de los recursos ajenos.</li><li>La identificaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas y el reconocimiento de las mismas en los libros es causa de problemas, pero puede obrar milagros: desencadena en tiempo oportuno las medidas correctoras por la presi&oacute;n del mercado y de los &oacute;rganos societarios, sin necesidad de que intervenga la autoridad. </li><li>Esta afirmaci&oacute;n es particularmente importante en el caso de que el propietario del banco sea el Estado, situaci&oacute;n en que algunos consideran que la p&eacute;rdida del capital tiene menor gravedad. En tales casos, la identificaci&oacute;n y transparencia de la situaci&oacute;n de p&eacute;rdida es esencial. Est&aacute; en juego el dinero del contribuyente y, a trav&eacute;s de un adecuado conocimiento p&uacute;blico de la situaci&oacute;n, no s&oacute;lo los directivos, sino tambi&eacute;n los pol&iacute;ticos pueden acabar siendo m&aacute;s cautos.</li><li>Los banqueros y los pol&iacute;ticos pueden caer en la tentaci&oacute;n de considerar que las crisis financieras se deben siempre a causas propias del sistema en su conjunto y a razones macroecon&oacute;micas. Los malos banqueros encuentran as&iacute; un buen argumento para abogar por una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica que les sea favorable o para que el gobierno les salve con subvenciones. Los pol&iacute;ticos encuentran un buen argumento para aplicar &uacute;nicamente remedios macroecon&oacute;micos, para salvar a unos y a otros indiscriminadamente sin crearse enemigos o, lo que es peor, para cruzarse de brazos y no hacer nada.</li><li>Los males que origina el deterioro de la gesti&oacute;n y los recursos que tiene un banco insolvente para demorar la falta de liquidez, tal y como se ha descrito anteriormente, deber&iacute;an inducir a reaccionar con la mayor rapidez posible ante la insolvencia de un banco. De otra forma, las `p&eacute;rdidas pueden aumentar en progresi&oacute;n geom&eacute;trica y los nuevos dep&oacute;sitos se destinar&aacute;n a actividades sin futuro, en lugar de a actividades productivas. Esto no s&oacute;lo es un peligro para casa instituci&oacute;n en particular, sino para el sistema financiero en su conjunto.</li></ul>]]></description><pubDate>Sun, 12 Aug 2012 13:30:00 +0000</pubDate></item><item><title>Guardians of Finance: Making Regulators Work for Us</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/080701-guardians-of-finance-making-regulators-work-for-us.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/080701-guardians-of-finance-making-regulators-work-for-us.php</guid><description><![CDATA[<p>Five Minutes on the &lsquo;Guardians of Finance: Making Regulators Work for Us&rsquo;1<br />Remarks for the &ldquo;Teach-in on the Occupy Movement&rdquo; at Brown University, 10/12/2011<br />Ross Levine<br />1. Introduction<br />I applaud the outrage being expressed in venues around the country concerning the massive redistribution of wealth from the many to a very few in response to the financial crisis of 2008. Although I do not have the privilege to be the spokesperson for any group or movement, I have been asked to speak this afternoon because I have been conducting research on finance and financial regulation for over two decades.<br />It is from this narrow, limited capacity that I want to make two points. First, much research indicates that the major financial regulatory agencies too often do not act in the interests of the public at large. They too often act in the interests of the financial services industry that they regulate.<br />Second, the country is not fixing the problem with financial regulation. We need institutional changes that more effectively compel financial regulators to work for us. Instead, the current public policy strategy&mdash;as embodied in the Dodd-Frank Financial Reform Act that was signed by President Obama in 2010&mdash;gives the same agencies that piloted us into this economic storm more power. But, the problem is not too few regulations. The problem is not too few regulators. And, the problem is not too little regulatory power.<br />The problem is that existing regulatory agencies do not use their ample powers properly. The problem is that our institutions do not adequately compel financial regulators to work for us. Yet, no political party addresses this fundamental defect with the financial regulatory apparatus.<br />2. The revolving door<br />On the first point&mdash;that financial regulators are not working for us, let me give a few examples of the revolving door between private financial institutions and official agencies that will get you angry. Then, I will explain what should really scare you.<br />The Federal Reserve is the major regulator of financial institutions in the US. The Fed, however, is by formal institutional design NOT independent of the banks it regulates. The banks help CHOOSE the Fed&rsquo;s leaders. Indeed, the current president of the New York Federal Reserve is a former Goldman Sachs partner. A former president of the New York Federal Reserve is currently a partner at Goldman Sachs. In fact, every past president of the New York Federal Reserve went to work for a private financial institution after leaving public office, except its first president, Benjamin Strong, who died in office. But, before presiding over the New York Fed, Mr. Strong was the president of Bankers Trust.<br />1 James Barth, Gerard Caprio, and Ross Levine. 2012. Guardians of Finance: Making Regulators Work for Us. Cambridge, MA: MIT Press.<br />2<br />The revolving door spins rapidly at the Treasury too. Robert Rubin was the head of Goldman Sachs, then the Secretary of the Treasury under Clinton, then a senior executive at Citibank. When Citibank failed in 2008, Rubin resigned, walking away with over $100M in compensation. Henry Paulson was the CEO of Goldman Sachs and then Secretary of the Treasury under Bush. Larry Summers was the Treasury Secretary under Clinton. Then he took a job on Wall Street, making $5million a year&mdash;for working one day a week. Later, he returned to DC to head Obama&rsquo;s economic team.2<br />I could go on. I really could go on and on (and do so in my book with James Barth and Jerry Caprio).<br />But, I want to make a deeper&mdash;and scarier&mdash;point. I do not believe that ANY of these individuals abused his official position. I believe that each of these individuals carried out his official duties in an honorable and honest manner. I do not think the core problem is corruption. I think the problem is deeper.<br />3. Home field advantage<br />The problem is conformity.3 Psychology finds that social pressures exert a powerful force that unconsciously shapes human beliefs. Conformity causes people&rsquo;s opinions to coincide with those of the group. People genuinely and honestly embrace the group&rsquo;s opinions. They do not believe they are biased.<br />2 Let me be clear, I am not arguing that bankers are evil or that their greed is a primary cause of the crisis. The data do not support such an argument. And, James Barth, Gerard Caprio, and I argue against this premise in our book, Guardians of Finance: Making Regulators Work for Us. Furthermore, my goal is not to vilify Goldman Sachs (or any other private financial institution for that matter). Goldman is a premier, if not the premier, investment bank. My goal is simply to illustrate that there are close connections between Wall Street and Washington.<br />Let me also be clear about the financial sector. An ample body of research suggests that a well-functioning financial system is necessary for economic prosperity, for expanding economic opportunities, and for alleviating misery. A well-functioning financial sector is crucial for promoting human welfare (See Levine, Ross. 2005. &ldquo;Finance and Growth: Theory and Evidence.&rdquo; In the Handbook of Economic Growth, Eds., Aghion, P. and S. Durlauf, 1A, pp. 865-934, North-Holland Elsevier, Amsterdam). I am simply noting that the mixture of financial regulations frequently causes the financial sector to malfunction. See, for example, Rethinking Bank Regulation: Till Angels Govern by James Barth, Gerard Caprio, and Ross Levine, Cambridge University Press, 2006.<br />3 On this, see the wonderful book by Tobias J. Moskowitz and L. Jon Wertheim, 2011, Scorecasting: The Hidden Influences Behind How Sports are Played and Games are Won, New York: Crown Archetype.<br />3<br />The problem is not that regulators are corrupt. The problem is that regulators are human&mdash;and hence they innately and genuinely adopt the views of the group in which they operate most often and most comfortably. That group is the financial services industry.<br />Just like referees, umpires, and officials in sports are demonstrably biased in favor of the home crowd; financial regulators are demonstrably biased in favor of the crowd surrounding them. The financial services industry typically enjoys a home field advantage. The public is stuck up in the bleachers&mdash;if they can even get a ticket to the &ldquo;game.&rdquo; And, their voices are rarely heard down on the field where the real decisions are being made.<br />From this perspective, regulatory bias is a natural human manifestation of the current institutional structure in which the financial services industry surrounds the regulators. This has two daunting implications. One, giving the regulators more power is not the answer because lack of power does not account for regulatory bias. Two, legislating against corruption is not a complete answer either because corruption is not the core source of regulatory failure.<br />4. Making the regulators work for us<br />We need institutional reforms that give the public both a more informed and a stronger voice. We need to mitigate the home field advantage by giving the public &ldquo;courtside seats.&rdquo;<br />Unfortunately, that is impossible given the current institutional structure. The public is INCAPABLE of making the regulators work for us because the public has neither the information nor the expertise. There is no way for the public to get an independent, informed, and expert assessment of financial regulation. Without such an independent, informed, and expert assessment, the public CANNOT be effective.<br />We can change this&mdash;and I make detailed proposals for doing so in a forthcoming book. But, improving regulation will face a serious and well-financed opposition.</p>]]></description><pubDate>Tue, 07 Aug 2012 23:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Spanish Officials Hailed Banks as Crisis Built</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/062701-spanish-officials-hailed-banks-as-crisis-built.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/062701-spanish-officials-hailed-banks-as-crisis-built.php</guid><description><![CDATA[<p><a href="http://www.nytimes.com/2012/06/27/business/global/spanish-officials-hailed-banks-as-the-crisis-built.html?pagewanted=all"><img src="https://aieca.blogia.com/upload/externo-f7188dd240a0578a4ecf5c8cf914daa3.gif" border="0" /></a></p><p>June 26, 2012&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a href="http://www.nytimes.com/2012/06/27/business/global/spanish-officials-hailed-banks-as-the-crisis-built.html?pagewanted=all">NYT</a></p><h6><strong>By <a href="http://topics.nytimes.com/top/reference/timestopics/people/t/landon_jr_thomas/index.html" title="More Articles by Landon Thomas Jr.">LANDON THOMAS Jr.</a></strong></h6><p>As Spain edged closer to a real estate and banking crisis that led to its recent bank bailout, Spanish financial leaders in influential positions mostly played down concerns that something might go terribly wrong.</p><p>The optimism of Spanish central bankers who went on to top jobs at the <a href="http://topics.nytimes.com/top/reference/timestopics/organizations/i/international_monetary_fund/index.html?inline=nyt-org" title="More articles about the International Monetary Fund.">International Monetary Fund</a> echoes the attitudes of officials in the United States who misjudged the force of a housing collapse several years ago that crippled banks and the economy. And it underscores the complications that can arise when government officials take watchdog roles at international agencies that pass judgment on the policies they once directed.</p><p>Spain&rsquo;s travails have now become central to the festering financial problems in Europe. The country&rsquo;s biggest mortgage lender has failed, and European leaders are scrambling to prevent the Continent&rsquo;s crisis from spreading further.</p><p>&ldquo;The I.M.F. should be saying unpleasant things to countries to get them to reform,&rdquo; said Jonathan Tepper of Variant Perception, a London-based research firm that in 2009 published <a href="http://blog.variantperception.com/wp-content/uploads/2012/01/VP-Spain-2009.pdf" title="The firm&rsquo;s blog post.">one of the first reports</a> to warn that Spanish banks were in serious trouble. &ldquo;They have been quite late in Spain.&rdquo;</p><p>From their lofty perches, first at Spain&rsquo;s central bank and then as the I.M.F.&rsquo;s top executives assessing global banking risk, Jos&eacute; Vi&ntilde;als and Jaime Caruana were well positioned to sound alarms about the looming bank debacle.</p><p>But at a news conference in Washington in April 2010, when analysts were raising red flags about failing Spanish real estate loans, Mr. Vi&ntilde;als &mdash; who a year earlier had succeeded Mr. Caruana &mdash; offered assurances. The Spanish system was &ldquo;fundamentally sound,&rdquo; he said, and its needs for cash &ldquo;very small.&rdquo;</p><p>A year later, as the banking crisis showed little sign of improving, Mr. Vi&ntilde;als again called for calm, saying the market panic that had led to bailouts in Ireland and Portugal would not infect Spain.</p><p>Now that the recent failure of Bankia, the big mortgage lender, has prompted a 100 billion euro (about $125 billion) European rescue, it is clear that Mr. Vi&ntilde;als&rsquo;s forecasts were too sanguine.</p><p>Mr. Caruana was no more prescient. Pressed at an I.M.F. news conference in July 2008 about falling house prices in Spain, he acknowledged there might be loan losses. But he said, &ldquo;The financial system in Spain is able to cope with that and is properly capitalized.&rdquo;</p><p>It is not that the I.M.F. was not paying attention. Under Mr. Caruana and then Mr. Vi&ntilde;als, the organization&rsquo;s economists produced thousands of pages of analysis that, in real time, chronicled Spain&rsquo;s unspooling bank crisis.</p><p>The I.M.F. says that it is not a regulator and that its economists and officials warned early and often on the need for Spain and Europe to address its banking problems.</p><p>In assessing financial risks worldwide, Mr. Vi&ntilde;als highlighted challenges faced by savings banks, or cajas, and he backed the efforts of his former colleagues at the Bank of Spain to bring order to the sector &mdash; such as the merger of seven cajas to form Bankia in 2010 &mdash; although he often urged them to move faster.</p><p>Certainly, Spanish officials were slow to acknowledge the depths of the problem.</p><p>In early May, Rodrigo Rato, then the executive chairman of Bankia, told journalists that the bank was in a situation of &ldquo;great robustness, both in terms of solvency and liquidity.&rdquo; Even after the bank&rsquo;s bailout a few days later, Spain&rsquo;s economy minister predicted that no more than 15 billion euros of public funds would be required to clean up the banks.</p><p>Mr. Caruana and Mr. Vi&ntilde;als, who declined to comment for this article, were not the only government officials to make the transition from Madrid to the I.M.F.&rsquo;s headquarters in Washington.</p><p>Most prominent by far was Mr. Rato, now better known for his disastrous two-year run at the helm of Bankia. In 2004, he was picked to lead the I.M.F. after winning global recognition during an eight-year run supervising Spain&rsquo;s growth burst as the country&rsquo;s economy minister.</p><p>Until he left the fund three years later, Mr. Rato was better known for praising Spain&rsquo;s economic miracle &mdash; one that relied largely on revenue driven by real estate to drive growth and balance budgets &mdash; than questioning its sustainability.</p><p>He considered himself the intellectual father of that miracle, as he made clear <a href="http://www.imf.org/external/np/speeches/2004/112504b.htm" title="Transcript of the speech.">in a 2004 speech</a>, citing his reforms as marking &ldquo;a new era in economic policy&rdquo; for Spain. Mr. Rato, too, declined to be interviewed for this article.</p><p>There were many others, of course, who did not foresee the Spanish banking blowup. Topping the list is Europe&rsquo;s main bank overseer, the European Banking Authority.</p><p>In December 2011, the authority concluded that Spain&rsquo;s two strongest institutions &mdash; Santander and BBVA &mdash; would need to raise more money than the 1.3 billion euros that was required of Bankia, which would need to be rescued just six months later.</p><p>And as the United States financial crisis made clear in 2008, it is no easy task to anticipate the point at which a decline in housing prices will ignite a financial collapse.</p><p><span style="color: #0000ff;"><strong>In Spain, the increase in house prices between 2000 and 2007 was particularly extreme &mdash; so much so that as early as 2006, a team of inspectors within the Bank of Spain sent a cautionary report to the government.</strong></span></p><p><span style="color: #0000ff;"><strong>The study criticized the &ldquo;passive attitude&rdquo; of Mr. Caruana, who led the central bank from 2000 to 2006, and the extraordinary acceleration of loans to homebuyers and real estate developers.</strong></span></p><p><span style="color: #0000ff;"><strong>The inspectors also warned of Spanish banks engaging in unusually heavy short-term borrowing at levels far beyond their deposits.</strong></span></p><p>The 2006 report painted a much darker picture than Mr. Rato and the I.M.F. saw a short time later when the fund made its own assessment in 2007 of Spain&rsquo;s economic and financial health &mdash; and the Bank of Spain&rsquo;s ability to rein in excesses.</p><p>The analysis praised the &ldquo;dynamism of Spain&rsquo;s financial system,&rdquo; and said that &ldquo;its strong, prudential supervision and regulation remain a forte of the economy.&rdquo;</p><p>Annual I.M.F. reviews conducted by the European department did become more critical, highlighting on numerous occasions Spain&rsquo;s overreliance on real estate for its growth and warning frequently that the lax lending practices of the cajas needed to be revamped.</p><p>Although it was Mr. Vi&ntilde;als&rsquo;s financial risk department that produced the most recent stress test on the banks, fund officials said that he recused himself from its preparation given his past ties to Spain&rsquo;s central bank.</p><p>&ldquo;The I.M.F. has consistently and clearly flagged the dangers that exist in Europe and the urgent need to recapitalize banks,&rdquo; said William Murray, a spokesman for the I.M.F. &ldquo;Anyone who claims the contrary is either misrepresenting the public record or just does not understand how the fund works.&rdquo;</p><p>People who know Mr. Vi&ntilde;als, a Harvard-trained economist, describe him as smooth and politically skilled &mdash; his name emerged recently as a potential candidate to run Spain&rsquo;s central bank &mdash; who during his stint as deputy governor at the Bank of Spain oversaw its international operations. .</p><p>A cautious technocrat by nature, Mr. Vi&ntilde;als and his colleagues are to some extent constrained in how much change they can demand from a government &mdash; especially in the sensitive area of bank supervision &mdash; before the country in question seeks a loan.</p><p>Analysts say that former Bank of Spain officials at the fund should have made more aggressive use of its bully pulpit in light of their broad familiarity with the Spanish banking system.</p><p>Bruegel, a Brussels-based research organization, recently conducted <a href="http://www.bruegel.org/publications/publication-detail/publication/629-an-evaluation-of-imf-surveillance-of-the-euro-area/" title="Link to the report.">an audit of the I.M.F.&rsquo;s track record</a> in assessing euro area risks before and after the crisis.</p><p>Bruegel&rsquo;s conclusion on Spain is that in the early going the fund was too slow to warn that tax revenue stemming from the real estate boom, and the budget surpluses they produced for Madrid, were illusory. Nor was it ever contemplated that one of Europe&rsquo;s largest economies would experience a capital flight crisis similar to that in Mexico or Thailand.</p><p>&ldquo;You did not see the sense of alarm,&rdquo; said Jean Pisani-Ferry, the lead author of the report, which also said the I.M.F. oversight later improved significantly. &ldquo;There was a sense that Europe was different.&rdquo;</p><p>Experts say that Mr. Vi&ntilde;als and Mr. Caruana may not have warned earlier on Spain because of the trust they and others in the international financial community had in the Spanish central bank&rsquo;s ability to restructure the cajas without having to resort to a bailout.</p><p>&ldquo;It is fair to say that the I.M.F. may have thought that the Bank of Spain was going to take care of it,&rdquo; said Luis Garicano, an economist at the London School of Economics.</p><p>In fact, up through the 2008 global financial crisis, Bank of Spain officials had become the toast of the international regulatory circuit for their innovations. Most notable of those was a so-called dynamic provisioning policy, a set of rules that forces banks to set aside extra cash during good economic times to protect against the inevitable rainy days.</p><p>For a time, Spanish financial institutions were hailed as paragons of responsible banking &mdash; having set aside over 110 billion euros in reserves.</p><p>But Jos&eacute; Garcia Montalvo, a real estate specialist based in Barcelona, says that this figure could have been higher &mdash; and the banks better prepared for the housing collapse when it came.</p><p>The reserves proved insufficient, he said, because the Spanish central bank in 2004, led then by Mr. Caruana, succumbed to bank lobbying and pressure from Europe by halving the amount that banks had to set aside to 15 percent of overall loans, from 30 percent.</p><p>From that point, Spanish bank lending, already growing at 14 percent annually, went into overdrive &mdash; up 27 percent in 2005 and an additional 25 percent in 2006.</p><p>Mr. Caruana&rsquo;s career has since thrived. After just three years at the I.M.F., he left in 2009 for one of the plum global finance jobs: chief executive of the Bank for International Settlements, the Basel-based regulatory body that serves as a forum for the world&rsquo;s central banks.</p><p>Last weekend, <a href="http://www.bis.org/speeches/sp120624a.pdf" title="Text of the speech.">in a speech</a> that explored the roots of the financial crisis, Mr. Caruana highlighted the economic distortions caused by frantic real estate lending, and he called for banks to be quicker to recognize losses and raise capital &mdash; although he did not mention Spain by name.</p><p>As for Mr. Rato, he left the fund abruptly in 2007, worked as a senior investment banker for Lazard in Spain and took charge of the entity that would become Bankia in 2010 &mdash; before being forced out last month.</p><p>Mr. Vi&ntilde;als continues to supervise global banking and financial risk at the I.M.F.</p><p><em>Raphael Minder contributed reporting.</em></p>]]></description><pubDate>Wed, 27 Jun 2012 15:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Nota para la reflexi&#xF3;n JRM (2004)</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/062202-nota-para-la-reflexion-jrm-2004-.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/062202-nota-para-la-reflexion-jrm-2004-.php</guid><description><![CDATA[<p>&ldquo;Si un hombre act&uacute;a con precauci&oacute;n y paciencia y los tiempos y las cosas van de manera que su forma de proceder es buena, va progresando; pero si los tiempos y las cosas cambian, se viene abajo porque no cambia su manera de actuar&rdquo;.</p> <p>Maquiavelo. El Pr&iacute;ncipe.</p> <p>&nbsp;<br /> Introducci&oacute;n<br /> El deterioro de nuestra profesi&oacute;n, entendida como la cada d&iacute;a mayor irrelevancia del Inspector, no es fruto de decisiones torpes; es m&aacute;s bien una manifestaci&oacute;n de los intentos de reducir el sistema de garant&iacute;as (descalificadas como burocracia o corporativismo) en las actuaciones de las Administraciones P&uacute;blicas, punto fuerte del Derecho Administrativo con may&uacute;sculas, que tiene su origen en la Revoluci&oacute;n Francesa, y que es muy diferente del derecho administrativo con min&uacute;sculas, que tendr&iacute;a como referente al de EE. UU., modelo en el que se pretende justificar las nuevas tendencias.<br /> Las estructuras de las Administraciones P&uacute;blicas y su control (de eso trata el Derecho Administrativo) vienen determinadas por las revoluciones liberales (inglesa, americana y francesa) de los siglos XVII y XVIII y s&oacute;lo si se analizan sus fundamentos se puede entender c&oacute;mo se han configurado y evolucionado sus respectivos Estados de Derecho. De forma muy simple, todas las concepciones comparten el mismo objetivo: la defensa de la libertad individual.</p><p>No obstante, el sistema empleado es diferente. As&iacute;, en el Derecho Administrativo franc&eacute;s (europeo continental por extensi&oacute;n) su idea-fuerza es la desconfianza en quien ejerce el poder y la libertad se garantiza por el sometimiento de todos a la Ley como expresi&oacute;n de la voluntad popular (idea roussoniana). En el caso ingl&eacute;s, la revoluci&oacute;n fue pactista y por ello se comparti&oacute; inicialmente el poder con los que lo ten&iacute;an manteniendo instituciones del Antiguo R&eacute;gimen. Por &uacute;ltimo, en el caso americano, aunque en sus or&iacute;genes el poder del pueblo no se busc&oacute; para hacer posible su voluntad pol&iacute;tica, sino para defenderse de la opresi&oacute;n (impuestos no votados) y los mismos &ldquo;Padres Fundadores&rdquo; previnieron contra la conversi&oacute;n de la<br /> democracia en un &ldquo;despotismo electivo&rdquo;, al final prevaleci&oacute; la idea de inspiraci&oacute;n calvinista de que los gobernantes son gente honrada y su responsabilidad ante el cuerpo electoral era garant&iacute;a m&aacute;s que suficiente para el buen ejercicio del poder, concepci&oacute;n que, adem&aacute;s, se enmarca en una &eacute;poca donde el Estado era m&iacute;nimo (s&oacute;lo &ldquo;vigilante nocturno&rdquo; en opini&oacute;n de sus cr&iacute;ticos) y no deb&iacute;a intervenir en la vida de los ciudadanos. La siguiente manifestaci&oacute;n de Jefferson (1820) resume esta idea: &ldquo;Cuando los agentes del legislativo o del ejecutivo act&uacute;an son responsables ante el pueblo en su capacidad electoral. No s&eacute; que haya depositario m&aacute;s seguro de los poderes de la sociedad sino el pueblo mismo&rdquo; y en la interpretaci&oacute;n de los actuales administrativistas americanos &ldquo;El objetivo del derecho administrativo es mejorar la calidad de las decisiones del sector p&uacute;blico de una manera amplia, en lugar de limitarse a contrarrestar las arbitrariedades&rdquo; (Edley, 1990).</p> <p><br /> El poder pol&iacute;tico ha visto en la concepci&oacute;n americana, como veremos, la posibilidad de huir del sistema garantista acu&ntilde;ado en el Derecho Administrativo europeo continental y, con aires de modernidad, apelando a la eficiencia y eficacia en el sector publico frente a la burocratizaci&oacute;n. Confundiendo intencionadamente el ejercicio de potestades administrativas con prestaci&oacute;n de servicios por el Estado, se apela a la necesidad del uso de t&eacute;cnicas de la empresa privada (incluso se ha llegado a formular funciones de producci&oacute;n de la Administraci&oacute;n, un sinsentido donde no existe un precio de mercado) para reducir costes y mejorar la atenci&oacute;n al ciudadano. De alguna manera, bajo ese velo de modernidad se est&aacute; procediendo a una paulatina desaparici&oacute;n de las t&eacute;cnicas de control de la actuaci&oacute;n administrativa, en el sentido de la concepci&oacute;n europea continental del Estado de Derecho, y se intenta convencer de que un sistema que privilegia la gesti&oacute;n, dejando un amplio margen al arbitrio del pol&iacute;tico administrador, que en &uacute;ltima instancia es controlado por el pueblo en su capacidad electoral, sirve mejor al inter&eacute;s general.<br /> Lo que no podemos olvidar es que si la actuaci&oacute;n eficaz se pretende construir a costa del Derecho y como una alternativa al mismo, no es m&aacute;s que la fuente de la arbitrariedad. As&iacute;, desde los a&ntilde;os 80, se ha ido produciendo en la Europa continental un fen&oacute;meno que los admitrativistas llaman &ldquo;hu&iacute;da del Derecho Administrativo&rdquo; que se sustancia en las llamadas &ldquo;Administraciones Independientes&rdquo; modelo ajeno a su tradici&oacute;n administrativa y que tiene como referente a las Agencias Reguladoras Independientes norteamericanas.</p> <p>De esta forma, al final nacen organizaciones p&uacute;blicas, que ni est&aacute;n controladas por las inexorables leyes del mercado, ni por los cautelosos y garantistas procedimientos del Derecho Administrativo y, adem&aacute;s, se hace pr&aacute;cticamente imposible su control jurisdiccional. Por ello, en el fondo, la hu&iacute;da del Derecho Administrativo de las Administraciones P&uacute;blicas es la hu&iacute;da de todo Derecho y de toda jurisdicci&oacute;n, en suma, de todo control.</p> <p>Se est&aacute; creando, por tanto, una Administraci&oacute;n dual (1) donde una parte de ella sigue sometida plenamente al Derecho Administrativo, mientra que en la otra unas autoridades p&uacute;blicas deciden sobre el &ldquo;qu&eacute; hacer&rdquo;, sin un marco normativo preciso, en defensa de unos &oacute;rdenes diversos (estabilidad financiera, creaci&oacute;n de &ldquo;campeones nacionales&rdquo;, etc.) y sobre las que el control jurisdiccional se hace dif&iacute;cil.</p> <p>El modelo europeo continental.</p> <p>No va a ser objeto de esta nota c&oacute;mo se configura el modelo europeo<br /> continental, el nuestro, que, en su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica a la potestad inspectora deber&iacute;a ser objeto de una nota m&aacute;s t&eacute;cnica, pero conviene recordar sus caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas. Traduciendo a nuestra jerga de control interno y externo, de forma muy esquematica, tendr&iacute;amos:</p> <p>Control interno:</p> <p>Procedimientos reglados (actos administrativos) Potestades p&uacute;blicas claramente definidas por la ley, particularmente la potestad reglamentaria donde debe contarse con una ley habilitante. Cuerpos funcionariales especializados garantes de la independencia t&eacute;cnica.</p><p>Control externo:</p> <p>Justicia administrativa, el control juridiscional de toda la actividad administrativa, particularmente la &ldquo;desviaci&oacute;n de poder&rdquo;.</p> <p>(1) No hay que olvidar que fue Carl Schmitt el primero en proponer en Europa &ldquo;espacios libres del control ministerial&rdquo;.</p> <p>Estos elementos se encuentran claramente recogidos en nuestra Constituci&oacute;n donde el art&iacute;culo 103 en su apartado1, despu&eacute;s de sentar los principios a los que debe de ajustarse la Administraci&oacute;n (objetividad, eficacia, jerarqu&iacute;a, descentralizaci&oacute;n, desconcentraci&oacute;n y coordinaci&oacute;n) termina diciendo que ha de actuar &ldquo;con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho&rdquo;. Tambi&eacute;n el mencionado art&iacute;culo en su apartado 3 establece &ldquo;La ley regular&aacute; el estatuto de los funcionarios p&uacute;blicos, el acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica de acuerdo con los principios de m&eacute;rito y capacidad&rdquo;... y, por &uacute;ltimo en el art&iacute;culo 106 se establece que &ldquo;los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la actuaci&oacute;n administrativa, as&iacute; como el sometimiento de &eacute;sta a los fines que la justifican&rdquo;.</p> <p>Una vez establecido como marco de referencia los principios de nuestro Derecho Administrativo, intentaremos describir el modelo en el que dicen basarse los detractores del sistema continental, haciendo hincapi&eacute; en las diferencias sustanciales y la problem&aacute;tica de los propios entes dentro su mismo marco.</p> <p>El modelo americano Los poderes presidenciales (art&iacute;culo 2 de la Constituci&oacute;n de EE UU). El Presidente de EE UU podemos afirmar que es la instituci&oacute;n m&aacute;s importante del pa&iacute;s y sus poderes no tienen equivalente, salvo copia del modelo, en otros<br /> pa&iacute;ses. Adem&aacute;s, han crecido considerablemente desde la fundaci&oacute;n de los Estados Unidos. Sirva como referencia: derecho de veto de las leyes, facultades sobre la reuni&oacute;n de las C&aacute;maras, iniciativa legislativa a trav&eacute;s de los &ldquo;mensajes&rdquo;, poder reglamentario propio (&ldquo;caudillaje democr&aacute;tico&rdquo;), direcci&oacute;n de la administraci&oacute;n con poder revocatorio sobre los funcionarios, etc.</p> <p>Adem&aacute;s, en el control jurisdiccional de la actividad administrativa se establece el &ldquo;principio de deferencia&rdquo; hacia el Ejecutivo por el que los Tribunales deben dar todo su efecto a una interpretaci&oacute;n razonable de una Ley a menos que tal interpretaci&oacute;n sea incompatible con una intenci&oacute;n claramente expresada por el Congreso.</p><p>Las Agencias Reguladoras independientes de EE UU La importancia de las Agencias Reguladoras Independientes americanas obliga a un an&aacute;lisis que puede resultar demasiado exhaustivo frente a un pasar sin tocarlo de aspectos fundamentales del derecho administrativo espa&ntilde;ol (concepto de potestad, acto administrativo, desviaci&oacute;n de poder, etc.) que se pueden estudiar con facilidad en el manual de Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a. El espacio dedicado a estos organismos y su problem&aacute;tica esta justificado por la escasa bibliograf&iacute;a en castellano y dado que es el modelo que se dice seguir.<br /> El administrativista americano de referencia, seg&uacute;n Enterr&iacute;a, B. Schwartz, en una l&iacute;nea m&aacute;s jur&iacute;dica que el anteriormente citado, Edley, afirma, al definir el contenido del Derecho Administrativo, lo siguiente: &ldquo;El derecho que controla la actividad administrativa del Gobierno. Establece los poderes que pueden ejercitar las&nbsp; administrative agences, fija los principios que regulan tales poderes y otorga los recursos legales a los lesionados por acci&oacute;n administrativa&rdquo;.</p> <p><br /> Hist&oacute;ricamente las agencias nacen con la Interstate Commerce Commission, creada por el Congreso en 1887 con el objetivo de hurtar del clientelismo pol&iacute;tico que se estaba produciendo durante la presidencia de Harrison a un sector clave de la econom&iacute;a.<br /> Su particular posici&oacute;n dentro del ordenamiento norteamericano no es pacifica, se cuestiona su constitucionalidad y muchos han sido y son los intentos del ejecutivo de reducir sus competencias, dado que de alguna forma constituyen f&oacute;rmulas de control sobre el propio poder ejecutivo (Presidente) que realiza el Congreso al asignar parte de los poderes administrativos a un ente independiente del Presidente. Es el Tribunal Supremo de EE UU (dentro de la tradici&oacute;n norteamericana del principio de separaci&oacute;n de poderes, muy distinta de la europea continental) el que de forma indirecta reconoce los poderes cuasilegislativos y cuasijudiciales de las agencias bas&aacute;ndose en su creaci&oacute;n por el Congreso. Ya en los poderes &ldquo;cuasi&rdquo; tenemos las primeras diferencias; as&iacute; los cuasilegislativos no se corresponden exactamente con nuestra potestad reglamentaria y los cuasijudiciales son realmente las potestades administrativas y de arbitraje en la Administraci&oacute;n espa&ntilde;ola. Tambi&eacute;n se les reconoce la potestad de plantear conflictos de jurisdicci&oacute;n y privilegios frente al Ejecutivo, pero nunca frente al Congreso (que pasa asi a ser el principal &oacute;rgano de control). En palabras de Enterr&iacute;a &ldquo;ha sido tal delegaci&oacute;n el &uacute;nico sistema que ha podido imaginarse para escapar del &uacute;nico y desnudo principio de que el Ejecutivo es gobernado por el s&oacute;lo arbitrio del Presidente y su equipo&rdquo;.<br /> Pero esta posici&oacute;n del Tribunal Supremo de EE UU tampoco es estable en el tiempo. En todo caso, Las sentencias m&aacute;s significativas son las de los casos &ldquo;Humphrey&acute;s vs. United States&rdquo; y &ldquo;Chevron vs. Natural Resources Council&rdquo; que no se entra a comentar.<br /> La base de su independencia reside en el &oacute;rgano ejecutivo formado por los &ldquo;commissioner&rdquo;, cuyo nombramiento corresponde al Presidente de EE UU sin perjuicio del control por el Legislativo (Senado) de las designaciones. Una vez designados son inamovibles, no rinden cuentas ante el ejecutivo y s&oacute;lo quedan sujetos en &uacute;ltima instancia al control de los tribunales, ante los cuales en el ejercicio de sus funciones gozan de la presunci&oacute;n de imparcialidad. Como garant&iacute;a se proh&iacute;be que la mitad m&aacute;s uno de los miembros pertenezcan a un mismo partido pol&iacute;tico.<br /> Las competencias de las agencias se pueden clasificar en normativas (cuasilegislativas), ejecutivas y cuasijudiciales. As&iacute;, la actividad normativa se desarrolla dentro de los principios generales fijados por el Congreso en su creaci&oacute;n y se justifica en el car&aacute;cter eminentemente t&eacute;cnico de las materias reguladas. La actividad ejecutiva supone el ejercicio de potestades p&uacute;blicas como autorizaciones, supervisi&oacute;n, etc. La funci&oacute;n cuasijudicilal no es una funci&oacute;n judicial propiamente es m&aacute;s bien la facultad de la Administraci&oacute;n de dictar decisiones imperativas e imponer sanciones (t&iacute;picas de la Administraci&oacute;n).</p> <p><br /> Asumen la realidad partidista y no hablan del &ldquo;reconocido prestigio&rdquo; aseptico y neutral.<br /> <br /> La critica m&aacute;s razonable a su actuaci&oacute;n es el peligro de la captura del supervisor por el supervisado3 que se fundamenta en que estas agencias tratan de materias que por complejas es dific&iacute;l que sean controladas por el Parlamento y mucho menos por la opini&oacute;n publica, lo que provoca una tendencia a la colusi&oacute;n entre supervisado y supervisor por entender de alguna forma que van en el mismo barco. Su corolario ser&iacute;a el &ldquo;revolving door&rdquo; expresi&oacute;n que trata de representar como los directivos de los entes reguladores pueden estar tentados a cumplir sus funciones y desarrollar su gesti&oacute;n de un modo favorable a las entidades supervisadas, pues son &eacute;stas quienes en definitiva, una vez finalizado el mandato de aquellos les pueden dar un puesto de trabajo generalmente mejor retribuido.</p> <p>&nbsp;A pesar de los problemas expuestos, las agencias americanas gozan de la confianza de la opini&oacute;n p&uacute;blica que han visto en ellas un freno al poder del ejecutivo.<br /> Desde el punto de vista del poder pol&iacute;tico, parece que, de alguna forma, en EE UU el ejecutivo con sistemas de control laxos, pretende asumir las competencias de las agencias que escapan de su orbita. En Europa, por el contrario, se pretenden agencias para huir del riguroso control del ejecutivo establecido por el Derecho Administrativo.</p> <p><br /> El modelo ingl&eacute;s</p> <p>Los Quangos brit&aacute;nicos.</p> <p>&nbsp;El modelo ingl&eacute;s es de dif&iacute;cil comprensi&oacute;n desde la &oacute;ptica continental. En Gran Breta&ntilde;a no existe ni Constituci&oacute;n escrita ni regla formal sobre separaci&oacute;n de poderes y la commun law es la fuente principal de derecho. La particular configuraci&oacute;n de la Administraci&oacute;n brit&aacute;nica se debe a que la &ldquo;revoluci&oacute;n inglesa&rdquo; respet&oacute; las organizaciones sociales del Antiguo R&eacute;gimen sobre las que se organizaron las funciones del Estado. No obstante, a mediados del siglo XIX si se crea el &ldquo;civil service&rdquo;, pero este, se instrumenta sobre funcionarios generalistas que no llegan a tener el alcance de los cuerpos funcionariales de los pa&iacute;ses continentales.</p> <p>&nbsp;</p> <p>La experiencia brit&aacute;nica de organismos independientes - Quangos (Quasiautonomous non-governmental organisations) - ha sido cuando menos confusa.<br /> Ni tan siquiera tienen una cierta homogeneidad como las agencias norteamericanas y se caracterizan de forma muy imprecisa por no pertenecer a una estructura ministerial y por disponer de un cierto grado de autonom&iacute;a.</p> <p>&nbsp;</p> <p>La discusi&oacute;n en el &aacute;mbito EE UU es muy interesante y la propuesta parece&nbsp; decantarse por el aumento del numero de agencias. Si alguien esta interesado, hay dos art&iacute;culos de Laffont y Martimort que ilustran sobre el tema: en uno modelizan (Separation of Regulators against Collusive Behavior) y en otro presentan evidencias empiricas (Does the separation of regulatory powers reduce the threat of capture? Evidence from the U.S. Maritime Burocracy) son faciles de encontrar, aunque no de leer.<br /> El enfoque norteameracano olvida que en pa&iacute;ses sin esta tradici&oacute;n la captura ahora es m&aacute;s sencilla a traves del Gobierno mediante los nombramientos &ldquo;adecuadas&rdquo; al frente de esas agencias. Adem&aacute;s, por medio de esa captura se pueden tomar m&aacute;s decisiones con un control administrativo menor (algunos le han puesto el nombre de &ldquo;capitalismo de amiguetes&rdquo;).</p> <p>&nbsp;</p> <p>Como ejemplo probado de la captura por el supervisado nos encontramos el caso de la Civil Aeronautics Board suprimida en 1984 al demostrarse que actuaba en inter&eacute;s de las grandes compa&ntilde;ias La idea inspiradora b&aacute;sica es que las organizaciones p&uacute;blicas no deben regirse ni por funcionarios, ni por miembros de la clase pol&iacute;tica, sino por personas de prestigio (economista de reconocido prestigio, nos suena).<br /> La falta de control, en general, de estos organismos, el reclutamiento de empleados sin los procedimientos normales de selecci&oacute;n del civil service, la sospecha de que los partidos pol&iacute;ticos (fundamentalmente el laborista) han copado los organismos ha provocado una desconfianza general hacia los mismos. La reacci&oacute;n ante esta falta de confianza fue la creaci&oacute;n de una Royal Commission que elevo al Parlamento sus conclusiones que se conocen como Informe Nolan sobre los &ldquo;est&aacute;ndares de la vida publica&rdquo;. Las conclusiones, en la parte que m&aacute;s nos puede interesar, alerta sobre la selecci&oacute;n de personal refiri&eacute;ndose elogiosamente al civil service &ldquo;es un regalo impagable que tengamos un civil service imparcial e incorrupto&rdquo;.<br /> Los cuerpos funcionariales como garant&iacute;a de independencia La formaci&oacute;n de un funcionariado profesional y estable, no sometido al dominio pol&iacute;tico incondicionado del partido gobernante, con la confianza personal como valor superior que tiene su primer fundamento en el acceso a la funci&oacute;n por oposici&oacute;n libre, ha sido uno de los grandes logros de la administraci&oacute;n continental. En Espa&ntilde;a se inicia, con la aparici&oacute;n de los cuerpos especiales singularmente capacitados para el ejercicio de las funciones encomendadas y cuyo comportamiento en los casi cien a&ntilde;os de existencia ha tenido muchas m&aacute;s luces que sombras. Esta tendencia en la Europa continental marca, como se&ntilde;ala G. Enterria al que seguimos en el an&aacute;lisis, el afianzamiento de una administraci&oacute;n tecnificada y valiosa al servicio del publico y no de los intereses de partido.</p> <p><br /> Sin embargo en EE UU los poderes revocatorios del presidente sobre los funcionarios evitaron la profesionalizaci&oacute;n e independencia de los mismos. La soluci&oacute;n adoptada para dar respuesta a la necesidad de una Administraci&oacute;n tecnificada e independiente fueron las ya comentadas Administraciones Independientes. El instrumento para la independencia no es el funcionario independiente sino el &ldquo;commissioner&rdquo; o gestores de la agencia que gozan de unestatuto de independencia que les sit&uacute;a al margen del control jer&aacute;rquico del Presidente.</p> <p>&nbsp;</p> <p>As&iacute;, en EE UU no existe equivalente a los cuerpos funcionariales, lo m&aacute;s parecido son los empleados del servicio exterior y aun en este caso las diferencias son notorias. Por ello, los empleados de las agencias suelen tener altas rotaciones y limitadas responsabilidades, lo que obliga a una exhaustiva manualizaci&oacute;n t&eacute;cnica que convierte a sus empleados, en la pr&aacute;ctica, en cumplimentadores de estadillos. En este sentido, podemos recordar nuestra sorpresa cuando la OCC nos present&oacute; su novedoso enfoque riesgo y concluimos que era lo que nosotros realiz&aacute;bamos habitualmente sin tantos adornos formales, pero si ahondamos un poco percibimos que lo que ellos pretend&iacute;an era racionalizar su actividad que se hab&iacute;a convertido en rellenar estadillos, en muchos casos de poco valor, que le consum&iacute;an gran parte de sus recursos y mediante una suerte del &ldquo;procedimiento procidementado&rdquo; hab&iacute;an conseguido aumentar su eficacia.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Para el caso ingl&eacute;s, simplemente rese&ntilde;ar que recientemente John Tiner, primer ejecutivo de la FSA, declaraba en el Financial Times &ldquo;we need a different type of people to make judgments, do business analysus, and have grow &ndash; up conversations with chief executives and boards, rather than people who can read a rule and tick box&rdquo;. El perfil reclamado no es otro que el nuestro.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Por &uacute;ltimo, el modelo continental no esta exento de problemas y es en el pa&iacute;s &ldquo;fundador&rdquo; donde m&aacute;s claramente se manifiestan. As&iacute;, si seguimos el ilustrativo analisis de Laurence Engel en &ldquo;Le m&eacute;pris du Droit&rdquo; donde muestra como en Francia se han configurado unas &eacute;lites pol&iacute;tico-administrativas-financieras entre las que los funcionarios procedentes de la &Eacute;cole Nationale d&rsquo;Administration (vulgarmente conocidos por &ldquo;enarcas&rdquo;) tienen una significativa participaci&oacute;n. En Francia se esta produciendo una marcada reaccion frente a estas &eacute;lites (Sarkozy tiene a gala no ser enarca como Villepin), ya no se trata del funcionario garante, sino del funcionario que se apropia del poder. En palabras de Engel: &ldquo;Frente a la intervenci&oacute;n del juez en la vida p&uacute;blica un sentimiento de incomprensi&oacute;n parece apoderarse de aquellos que descubren su rigor&rdquo;, es decir, de las &eacute;lites comentadas que han venido a convertirse en los nuevos &ldquo;justiciables&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La esfera de la justicia es extra&ntilde;a al universo estatal, como lo es, m&aacute;s ampliamente, al conjunto de la sociedad francesa. Se cultivan en ella las artes y las letras, la t&eacute;cnica y la ingenier&iacute;a; se forma en ella una categor&iacute;a sui g&eacute;neris: los altos funcionarios; pero lejos de la tradici&oacute;n brit&aacute;nica y germ&aacute;nica, no hay en ella una &eacute;lite jur&iacute;dica. Nuestra incultura en la materia es notoria. &Eacute;sta se explica, por otra parte, por nuestra historia, sobre la que convendr&aacute; volver en detalle. Desemboca tambi&eacute;n en una mezcla de extra&ntilde;eza frente al funcionamiento jur&iacute;dico (el rigor de la regla, la atenci&oacute;n prestada al procedimiento, el papel que desempe&ntilde;an las formas) y de hostilidad frente al medio judicial (una hostilidad rec&iacute;proca, supuesto que este medio vive necesariamente excluido de la &eacute;lite y degustando sin duda como una revancha el papel que le concede hoy la opini&oacute;n p&uacute;blica). Nuestro genio nacional est&aacute; hecho de una espontaneidad y de una inventiva sin duda simp&aacute;ticas. Pero problem&aacute;ticas tambi&eacute;n, desde el momento en que resultan contraproducentes&rdquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Aunque en Espa&ntilde;a estamos viendo tambien una judializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, los cuerpos funcionariales no estan en colusi&oacute;n con el poder pol&iacute;tico, sino que hoy por hoy siguen siendo garantia de independencia.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Algunos problemas y desaf&iacute;os</p> <p>Recientemente hemos visto un caso que ha vuelto a poner de manifiesto las dificultades de encaje del modelo de la Agencia Independiente en el Derecho Administrativo Espa&ntilde;ol. De esta manera, mediante una orden ministerial, el Ministerio de Industria resuelve el recurso de alzada interpuesto contra la resoluci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Nacional de la Energ&iacute;a, produci&eacute;ndose la paradoja de que, como se&ntilde;ala el profesor Betancor4 &ldquo;Nunca pudimos imaginar que el recurso de alzada fuese un mecanismo para salvar la independencia del regulador comprometida por sus sorprendentes decisiones y restablecer el Derecho&rdquo;.</p> <p>&nbsp;En el mismo art&iacute;culo el profesor Betancor llamaba a una &ldquo;obligada reflexi&oacute;n&rdquo; que se transcribe por lo orientadora:</p> <p>&nbsp;&ldquo;Debemos reflexionar por qu&eacute; los entes reguladores independientes no han funcionado como deb&iacute;an en nuestro pa&iacute;s. Y tambi&eacute;n debemos reflexionar respecto de qu&eacute; es lo que debemos hacer para que funcione adecuadamente&rdquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>4Diario Expansi&oacute;n &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; sirve la CNE?&rdquo;.</p> <p>&nbsp;</p> <p>Nuestra propuesta va claramente en este sentido y no se trata de cuestionar la existencia de Administraciones Independientes, per se, que sin duda por &ldquo;desconcentraci&oacute;n&rdquo; funcional pueden servir para evitar la acumulaci&oacute;n de poder en el ejecutivo, pero debe ser de acuerdo con los elementos b&aacute;sicos de control que se han ido configurando en los m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os de Derecho Administrativo. No es admisible, por tanto, que bajo la justificaci&oacute;n de una mejor adecuaci&oacute;n al desarrollo de una actividad, supervisora en nuestro caso, se desdibuje su propia esencia (el ejercicio de potestades publicas) convirtiendo el proceso en un verdadero fraude al estatuto constitucional de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Se trata de alcanzar la eficacia y oportunidad, m&eacute;rito o acierto de la actividad del Banco de Espa&ntilde;a como supervisor acomod&aacute;ndose a los tiempos, pero sin salir de los principios del Derecho P&uacute;blico. Por ello, se deben establecer los mecanismos para resistir cualquier tentativa de apropiaci&oacute;n del Banco de Espa&ntilde;a, sea por el supervisado o sea para ponerlo al servicio del clientelismo pol&iacute;tico. En este objetivo los inspectores como t&eacute;cnicos independientes debemos ser una referencia. <br /> As&iacute;, si realmente existe una voluntad de mejorar, por qu&eacute; no establecer los controles adecuados (procedimientos reglados y t&eacute;cnicos independientes) manteniendo la independencia funcional que ya la Ley le asigna al Banco de Espa&ntilde;a.</p> <p>&nbsp;En el proyecto de ley de modificaci&oacute;n de la Ley de Disciplina que le presentamos a los grupos parlamentarios, nuestra propuesta conten&iacute;a los pilares en los que creemos debe fundamentarse la actuaci&oacute;n inspectora y que quedaban claros tanto en el texto como en la exposici&oacute;n de motivos</p> <p>Conclusi&oacute;n</p> <p>&nbsp;</p> <p>Del an&aacute;lisis anterior, podemos concluir que m&aacute;s all&aacute; de una defensa de una posici&oacute;n de privilegio (se trata de una defensa de nuestra profesi&oacute;n como servidores p&uacute;blicos) el modelo que proponemos los inspectores, la inclusi&oacute;n del art&iacute;culo 43 ter en la Ley de Disciplina, pretende mejorar el control interno y externo del Banco de Espa&ntilde;a sin cuestionar la independencia funcional y org&aacute;nica del Banco.</p> <p><br /> En fin, se nos plantea un gran desaf&iacute;o, ya no se nos puede aplicar el aforismo de que no hay vientos a favor cuando no se sabe a donde se va. Si sabemos donde tenemos que ir, pero desgraciadamente tenemos en contra vientos huracanados y navegamos a palo seco.</p> <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 22 Jun 2012 13:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>El modelo de resoluci&#xF3;n de crisis</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/062201-el-modelo-de-resolucion-de-crisis.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/062201-el-modelo-de-resolucion-de-crisis.php</guid><description><![CDATA[<div style="margin-left: 40px;"><hr style="width: 100%; height: 2px;"><br><br><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">Febrero 2009</p><br><br><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">Las crisis financieras no se presentan de improviso, como los terremotos, sino que se gestan en un periodo de tiempo más o menos largo y tienen como factor clave la mala gestión1. Por ello, la prevención es la cura más eficaz, pero si ésta falla, y la estabilidad del sistema se ve seriamente amenazada, no hay más remedio que tomar medidas para intentar evitar el colapso del sistema financiero. Si bien es difícil no estar de acuerdo con la afirmación ingenuamente optimista de que con tiempo y con dinero todo se soluciona, no es menos cierto que minimizar la duración de la crisis y su impacto en la Sociedad es en no poca medida lo que se espera del gestor de la crisis, tarea esta que en la mayor parte de los países se<br>encomienda antes o después a las autoridades públicas.</p>Antes de abordar un modelo deresolución de crisis, es necesario tener en cuenta que al apoyar a la banca en una crisis financiera, los poderes públicos no pretenden favorecer a undeterminado sector, o al menos, no deberían, sino que procuran velar por laestabilidad del sistema financiero, un bien público imprescindible sin el queno hay economía desarrollada que pueda funcionar adecuadamente.<br><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">Precisamente por ello, porque de lo que se trata es de velar por el interés general y no el individual de los directamente involucrados en el sector en bancario, es importante recordar que cuando se invierte dinero público en el proceso de saneamiento los principios de menor coste fiscal y mejor uso de los fondos públicos deben prevalecer y que, sobre todo, los causantes de los problemas sean los principales afectados por el proceso de resolución. En este sentido, el orden de afectación debería ser el siguiente: en primer lugar, los malos gestores, pues ellos llevaron a sus entidades a la comprometida situación patrimonial en la que se encuentran; a continuación, los accionistas y en general los titulares de los instrumentos de capital de la entidad, en la medida en que ese fue su compromiso al adquirir esos activos y en ellos recaía la responsabilidad primera de controlar a los órganos de gestión de las entidades, (en el caso de las entidades en donde los titulares de la propiedad no son claramente identificables, tales como las cajas de ahorros, los grupos de interés que participan en su gestión han de ser hechos responsables de la situación de la entidad, también a título personal), y finalmente, los acreedores comunes y en su caso hasta los depositantes por las cantidades no cubiertas por la garantía pública o el fondo de garantía de depósitos, si el efecto de esta medida en la estabilidad financiera no desaconsejara su adopción.<br><br>Las formas de resolver la crisis no están normalizadas pero sí hay pasos que es<br>necesario dar para no cometer errores de gran magnitud.<br></p>Lo primero es identificar y cuantificar el tamaño del problema, en segundolugar aislarlo, en lo posible, estableciendo barreras y por último restaurar laconfianza en el sistema para que la intermediación financiera y, por ello, el crédito, vuelva a la normalidad.<br><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Para identificar y cuantificar el problema, no hay otra forma que la revisión experta de las entidades que forman el sistema, la llamada supervisión micro. Esta revisión consiste en que profesionales cualificados se pronuncien sobre la situación financiera de cada entidad atendiendo a dos enfoques complementarios: por un lado, considerándola una entidad en funcionamiento, y por el otro, en la hipótesis de liquidación. No es difícil deducir que la valoración de la calidad de los activos mediante la revisión individualizada de carteras es uno de los aspectos claves. Una vez establecido un diagnóstico, tendremos tres grandes grupos de entidades: las solventes, las que tienen graves problemas pero cuya solvencia no está comprometida de modo definitivo y las inviables y por tanto a liquidar.<br></p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">A la hora de determinar a qué tipo pertenece cada entidad en situaciones de gran incertidumbre como la actual, se pueden cometer los conocidos errores de tipo I y de tipo II. El error de tipo I consiste en considerar una entidad insolvente cuando es en realidad solvente, mientras que el error de tipo II consistiría en considerarla solvente cuando realmente es insolvente. En el caso de una crisis sistémica el error de tipo II es el más grave que se puede cometer, dado que el no actuar en una situación de insolvencia conduce a una pérdida de confianza general, aun en las entidades solventes. La tolerancia del supervisor con las entidades inviables acaba repercutiendo en la salud generalizada del sector.<br></p><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">Para aislar el problema, a las entidades en mejor situación se les permite seguir operando.. Las que se consideren inviables deberán ser liquidadas sin dilación. Estas liquidaciones deben ser ordenadas y con todas las garantías para los diferentes actores del proceso. Hay que hacer notar que el impacto de la liquidación ordenada de una entidad de crédito, si está bien hecha, puede llegar a ser menos traumático que el de una empresa industrial, ya que, como proveedor de servicios financieros que es, puede ser sustituido de forma casi instantánea por otro competidor en la parte viable de su negocio.<br></p>Nos quedan las entidades con problemas graves, que pueden representar una partesuficientemente grande del sistema como para que su tratamiento condicione eléxito de la resolución de la crisis. En estos casos se trata de separar lo bueno de lo malo y crear los incentivos adecuados de gestión.<br><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">Pondremos un ejemplo para hacer más comprensible el proceso a seguir con las<br>entidades en esta situación. Así, imaginemos que tenemos un banco con problemas graves pero solvente, el Banco General del Crédito S.A. En este caso, el banco deberá escindir sus activos de mejor calidad y la parte de sus pasivos que cuenta con algún privilegio especial (normalmente sus depósitos) y cederlos a<br>Nuevo Banco General del Crédito S.A. Obviamente Banco General permanece como propietario de las acciones. En caso de insuficiencia patrimonial en Nuevo<br>Banco General del Crédito S.A., el Estado, transitoriamente, podría llegar a entrar en su capital para darle mayor solidez patrimonial y tener un control más directo sobre sus gestores, de forma que la viabilidad del nuevo proyecto se vea fortalecida.<br></p>&nbsp;De esta manera, la estructura creada sería la siguiente: un banco, Banco General del Crédito, que tendría en su activo los activos problemáticos y las acciones del Nuevo Banco General del Crédito, y como pasivos los no privilegiados, es decir, normalmente, los pasivos subordinados y los de más larga duración. De esta forma hemos aislado los buenos activos de los malos y hemos establecido en el pasivo el orden de asunción de pérdidas económicamente adecuado. De esta forma, los accionistas, o en su caso, los grupos de interés que controlan la gestión de la entidad original, tendrán incentivos a buscar a los mejores gestores, dado que si no son capaces de recuperar los activos problemáticos se verán en la tesitura de perder su patrimonio - o su influencia en el caso de los grupos de interés -, pues no habrá dinero público para su salvamento.<br><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Si las cosas van bien el Banco mantendrá su participación en el capital de Nuevo Banco y podrá recomprar la parte del capital que ha aportado transitoriamente el Estado. Si las cosas van mal, se liquidará el Banco General sin afectar al Nuevo Banco General, que continuará su actividad con nuevos propietarios, y serán los<br>accionistas y financiadores subordinados del banco original los que asuman las<br>pérdidas que finalmente se produzcan. <br></p><p class="MsoNormal" style="text-align:justify">En todo el proceso la trasparencia y la seguridad jurídica deben ser referentes imprescindibles en la actuación del gestor de la crisis. El concepto de ambigüedad constructiva2 tan querido por los banqueros centrales no debe servir de refugio de la arbitrariedad. <br>Hasta aquí, nuestra opinión sobre qué hacer para resolver la actual crisis bancaria, pero quedan preguntas igual de importantes a las que es necesario dar respuesta, y que podrían ser objeto otros tantos artículos. Por ejemplo, entre otras, cabría preguntarse lo siguiente: ¿cómo se originó la crisis financiera?; ¿por qué tanto las autoridades como los organismos públicos encargados de la supervisión de los mercados y de las entidades financieras fueron incapaces de preverla?; ¿o sí la previeron?, y si es así, ¿por qué no se actuó a tiempo? Por otro lado, después de no aplicar medidas preventivas, las correctivas adoptadas hasta ahora, ¿están siendo eficaces?, y si, como se argumenta a menudo, los mercados financieros, las entidades de crédito y buena parte de los organismos reguladores son en gran medida responsables de la comprometida situación actual, ¿qué debería hacerse pare evitar que en el futuro su actuación vuelva a provocar una catástrofe cuyos efectos y costes repercuten en la sociedad en su conjunto?<br><br>Para todas estas preguntas, la Asociación tiene algunas respuestas, y estamos<br>dispuestos a debatirlas en público.<br></p>]]></description><pubDate>Fri, 22 Jun 2012 13:37:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;Qu&#xE9; ha fallado en la supervisi&#xF3;n del Banco de Espa&#xF1;a?, de Manuel Izquierdo Carrasco en Expansi&#xF3;n</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/061001-que-ha-fallado-en-la-supervision-del-banco-de-espana-de-manuel-izquierdo-carrasco-en-expansion.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/061001-que-ha-fallado-en-la-supervision-del-banco-de-espana-de-manuel-izquierdo-carrasco-en-expansion.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: left;">La Ley de Autonomía del Banco de España atribuye a este organismo la función de promover la estabilidad del sistema financiero y supervisar la solvencia y actuación de las entidades de crédito. En esa línea, el documento Modelo de supervisión del Banco de España aprobado por este ente afirma que el proceso de supervisión debe ser preventivo y evitar las situaciones de crisis en la mayor parte de los casos y añade que para ello es necesario asegurar que las entidades estén bien gobernadas, gestionen los riesgos adecuadamente, y cuenten con un capital adecuado a los riesgos que se asumen. De las alrededor de 45 Cajas de Ahorro existentes en 2009, a día de hoy, 18 -bien individualmente o sus fusiones- han sido intervenidas por el Estado. Por tanto, las crisis bancarias no se han evitado en un gran número y no parece que pueda discutirse que el Banco de España ha fracasado en su función de supervisión.</p><div style="text-align: left;">Sin embargo, recientemente, el Fondo Monetario Internacional, en susconclusiones iniciales sobre el sistema financiero español, ha destacado que las principales fortalezas de las agencias supervisoras (entre lasque se incluye el Banco de España) son su personal altamenteexperimentado y respetado, apoyado por buenos sistemas de información ypor rigurosos procesos supervisores. Si eso es así, entonces, ¿qué ha fallado?.<br></div><p style="text-align: left;">El Banco de España forma parte de eso que se denomina Administraciones independientes, esto es, entes que tienen un régimen jurídico particular que les permite gozar de una cierta autonomía frente al poder político (por ej., el mandato del Gobernador del Banco de España es por 6 años y sólo puede ser cesado por una serie de causas previstas por la Ley). La finalidad de esta autonomía es, en lo que <br>ahora nos ocupa, garantizar la neutralidad en la actividad de supervisión, que sólo debe tener como base criterios técnicos y de prudencia y no elementos de oportunidad política o de otro tipo. Y es en ese objetivo donde cobra una importancia crucial el trabajo del personal inspector del Banco de España. <br></p><p style="text-align: left;">Parece lógico que deba asegurarse que ese personal tiene la más alta cualificación; que es seleccionado con arreglo a los principios constitucionales de mérito y capacidad mediante procesos de oposición; que goza de una adecuada autonomía técnica y funcional, no sólo frente a las entidades de crédito sino también frente a los propios órganos de dirección del Banco de España; y que este ente adopta sus decisiones sobre la base del trabajo realizado por el mismo. Pues bien, ninguna de estas exigencias se incluye en la legislación sobre el Banco de España, cosa que sorprende pues todo ello se regula en prácticamente cualquier sector objeto de un control administrativo (normativa fiscal, laboral, de seguridad alimentaria, etc.).</p><div style="text-align: left;">Así pues, a la vista de los acontecimientos de los últimos años,podemos considerar que esta situación ha favorecido una progresivadebilitación de la autonomía funcional y de la relevancia efectiva de la actividad inspectora realizada por el personal del Banco de España. Aparentemente, de acuerdo con las noticias publicadas en prensa, no sólo se han establecido cortapisas poco justificadas a un ejercicio responsable de la labor de inspección, sino que sus propios resultados se han sometido a una serie de filtros y trámites que han podido desdibujar ese análisis de la realidad, cuando no simplemente desatenderlo. No cabe interpretar de otra manera, tal como se refleja en el propio organigrama de la supervisión, el injustificado numero de niveles intermedios entre el inspector actuante y la Dirección General o la Comisión Ejecutiva. En todo caso, no lo podemos saber a ciencia cierta, pues todos esos datos tienen carácter reservado. <br><br>No hay ahora otra salida que el sacrificio ritual en los altares de los mercados y que sean unas empresas auditoras privadas las que verifiquen el estado de salud de nuestro sistema financiero; aunque nos cabe la duda de si esa labor no la había ya realizado correctamente el personal inspector del Banco de España, pero que fue ignorada, por poco grata o molesta políticamente, por parte de los órganos de dirección de este organismo que no ejercieron correctamente los instrumentos que su autonomía les brindaba.<br></div><p style="text-align: left;"><strong>Manuel Izquierdo Carrasco</strong>. Profesor titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Córdoba.</p>]]></description><pubDate>Sun, 10 Jun 2012 15:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>COMUNICADO DE PRENSA DE LA ASOCIACI&#xD3;N DE INSPECTORES DEL BANCO DE ESPA&#xD1;A</title><link>https://aieca.blogia.com/2012/060102-comunicado-de-prensa-de-la-asociacion-de-inspectores-del-banco-de-espana.php</link><guid isPermaLink="true">https://aieca.blogia.com/2012/060102-comunicado-de-prensa-de-la-asociacion-de-inspectores-del-banco-de-espana.php</guid><description><![CDATA[<br>Ante la decisión del gobierno de evaluar la situación de los balances bancarios en  cuanto a la cobertura de los riesgos inmobiliarios por parte de consultoras y auditoras privadas, decisión asumida posteriormente por los órganos rectores del Banco de España como suya, la Asociación de Inspectores del Banco de España se ve en la obligación de aclarar algunos puntos:<br><br>El Banco de España cuenta con un Servicio de Inspección plenamente capacitado, tal y como reconocen diversos organismos internacionales, para la realización de las funciones encomendadas por la legislación vigente, entre otras por la Ley 13/1994 de Autonomía del Banco de España y la Ley 26/1988 de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito, siendo su principal objetivo el control e inspección de las entidades de crédito. Sólo podemos entender que, por razones de urgencia y de forma excepcional, se realice este encargo a unos auditores y consultores externos para que éstos desempeñen las labores propias de los Inspectores del Banco de España.<br><br>En un ejercicio de responsabilidad, desde la Asociación queremos dejar claro que, aunque estamos en desacuerdo en los tiempos y formas de su realización, nuestra colaboración en esta valoración se realizará con el máximo rigor y profesionalidad.<br><br>Venimos denunciando reiteradamente desde hace años, y particularmente desde el año 2005, tanto dentro del Banco de España como al Ministerio de Economía y a los diferentes grupos parlamentarios, la necesidad de regular la función de inspección para que se recoja legalmente la reserva de función y la independencia de los inspectores. Esperamos que la gravedad de la situación sirva para que al fin se decidan acometer las necesarias reformas, y que ésta sea la primera y última vez en la<br>que se produzca una situación tan perjudicial para todos, en la que cometidos propios de los inspectores van a ser desempeñados por personal ajeno a la propia inspección del Banco de España.<br><br>Por último recordar que la grave situación en la que se encuentra España y particularmente la incertidumbre generada por y en el sector financiero viene producida por dos hechos consecutivos: en primer lugar, por una deficiente gestión de los órganos rectores de las entidades (que deberían llevar aparejado su procedimiento administrativo o penal), y, en segundo lugar, al lento y deficiente tratamiento que se ha hecho del problema por parte de los órganos rectores del Banco de España. Por ello, los inspectores hemos solicitado del Gobierno que se inste al Banco de España a una rendición de cuentas rápida y completa de la actuación realizada durante la crisis, hasta el último nivel, en el marco de una petición de responsabilidades que tenga en cuenta proporcionadamente el papel desempeñado por gestores y supervisores.<br><br>Madrid, 1 de junio de 2012<br>]]></description><pubDate>Fri, 01 Jun 2012 20:17:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
